Una investigación fallida que conllevó a la muerte de un bebé

También el jueves, una miembro de una junta de supervisión de cuidado de acogida pidió que se invite a los administradores del DCF a asistir a la próxima reunión del grupo para responder a preguntas sobre el caso.
El Nuevo Herald | Mayo 27 de 2013
CAROL MARBIN MILLER
CMARBIN@MIAMIHERALD.COM

El 4 de noviembre, una investigadora estatal de abuso infantil analizó la seguridad de Bryan Miguel Osceola, de cinco meses de edad. El bebé, escribió ella, corría alto riesgo de negligencia porque –entre otras cosas– su madre tenía un bien documentado problema con la bebida.

Antes de que hubiera terminado de llenar el formulario de evaluación de riesgo, la investigadora Shani Smith tuvo al parecer un cambio de opinión. El formulario preguntaba si el problema con la bebida de Catalina Marista Bruno “afectaba seriamente su capacidad para supervisar, proteger o cuidar” a Bryan. Smith marcó “no”.

Una respuesta de “sí” hubiera obligado a Smith a considerar quitarle el bebé a sus padres o tomar alguna otra medida.

Dos meses después, mientras Smith concluía su investigación, su punto de vista había evolucionado aún más. De repente, en la opinión profesional de Smith, Bruno no tenía ningún problema con la bebida.

Smith concluyó que Bryan no estaba en peligro y no tomó medidas para protegerlo.

Bryan murió cuatro meses después cuando su madre lo dejo sólo durante horas en un auto cerrado y caliente, junto con su bolsa y una lata de cerveza.

Su muerte del 16 de mayo es la más reciente que conmociona al crónicamente atribulado Departamento de Niños y Familias (DCF) de la Florida, que se ha visto sacudido por tales escándalos cada uno año o dos en alguna parte del estado.

El jueves, el secretario de la agencia, David Wilkins, anunció que Smith estaba bajo investigación, tanto por el inspector general de la agencia como por la Fiscalía Estatal de Miami-Dade por, supuestamente, falsificar un informe que decía que Bruno no era una consumidora de alcohol o drogas. Wilkins dijo que la agencia también revisaría varias investigaciones cerradas de Smith para asegurar que las familias que fueron el tema de los casos estaban seguras.

“Cuando muere un niño, el DCF tiene un deber y una obligación de revisar todos nuestros registros, todos nuestros sistemas, todos nuestros procesos y comprender qué servicios y acciones asociados con ese niño se tomaron”, dijo el jueves Wilkins en una conferencia de prensa.

“Estamos extremadamente preocupados sobre las acciones de esta empleada y todas las investigaciones que ha llevado a cabo”, agregó.

También el jueves, una miembro de una junta de supervisión de cuidado de acogida pidió que se invite a los administradores del DCF a asistir a la próxima reunión del grupo para responder a preguntas sobre el caso.

La madre de acogida Maritza Moreno, una miembro de la Alianza de Cuidado Basado en la Comunidad, un grupo ciudadano que vigila el bienestar infantil en Miami, escribió: “He recibido llamadas telefónicas de padres de acogida que están confundidos sobre por qué este niño no se sacó y se colocó en cuidado fuera de su casa. Por otra parte, por qué no se suministró servicios a la madre para asegurar la seguridad de este niño”.

“Después de todo, somos una junta de supervisión”, escribió Moreno, quien agregó “debe haber transparencia”.

Bruno fue arrestada el 4 de noviembre del 2012, después que la policía la encontró desplomada sobre su auto luego de haber chocado con un edificio o dos mientras manejaba de forma negligente, mostraron registros. Bryan, que sólo tenía cinco meses en ese momento, estaba no asegurado en la parte delantera del auto, con su cabeza entre los asientos.

Su arresto por conducir bajo la influencia de sustancias (DUI) provocó una investigación del DCF, su segunda desde que naciera Bryan el 31 de mayo del 2012. Dos meses después, cuando Smith concluyó su investigación, ella escribió que Bryan estaba “protegido”.

Su razonamiento: Bruno “esperaba servicios a través de una corte criminal” mientras se resolvían sus cargos de manejar bajo estado de ebriedad y negligencia infantil. La evaluación de abuso de sustancias de Bruno “fue negativa para sustancias y no hubo recomendación de servicios”.

Smith agregó: parientes y vecinos “dicen que la mamá no bebe usualmente así. La mamá dijo que no se dio cuenta cuán ebria estaba y se quedó dormida cuando manejaba en dirección a la casa”. Smith agregó que ella “aconsejó a la mamá de los peligros de beber y manejar y la urgió a completar servicios de la corte criminal. Mamá estuvo de acuerdo en cumplir con esto”.

Pero la evaluación de Smith del riesgo del bebé tenía sus fallos:

Bruno se mantuvo bajo fianza durante seis meses mientras esperaba juicio por cargos de manejar bajo la influencia del alcohol y negligencia, y nunca recibió servicio alguno –como clases de tratamiento contra el alcohol o de crianza– cuando estaba libre antes del juicio. Así que ni el DCF ni el sistema de cortes criminales hicieron nada para mitigar el riesgo de Bryan y sus dos hermanos, de 4 y 10 años de edad.

Los administradores del DCF creen ahora que no se llevó a cabo ninguna evaluación de abuso de sustancias y que Smith falsificó los resultados de una. Así que la agencia no tiene una idea real de cuán grave era el problema de bebida de Bruno o cómo pudo haber puesto en peligro a sus niños. Smith niega que haya falsificado el informe.

Aunque familiares y vecinos restaron importancia al problema de Bruno con la bebida, documentos públicos de fácil acceso para la agencia mostraban con toda claridad que Bruno tenía un historial bien documentado de abuso de sustancias. Ella había sido arrestada tres veces por cargos relacionados con el alcohol o la posesión de cocaína. Además, ella ha recibido cargos de la policía dos veces por violar ordenanzas municipales que prohíben envases abiertos de alcohol.

A pesar del arresto de Bruno por conducir bajo la influencia del alcohol y por negligencia infantil en el caso de noviembre, Smith cerró su investigación concluyendo que “no había indicaciones” de que Bruno tuviera un problema con la bebida que pusiera en peligro a sus hijos. En base a las conclusiones de Smith, el DCF no tomó medida alguna para ayudar a Bruno o para proteger a sus hijos.

El 16 de mayo, Bruno regresó a su casa en el área de Kendall de un lugar no mencionado y dejó su cartera, una lata de cerveza y a Bryan en el carro. Horas después, el padre de Bryan, Amos Osceloa, preguntó dónde estaba el pequeño. Lo encontraron sujeto a su asiento en el carro con una temperatura corporal de 109 grados Fahrenheit.

La redactora de The Miami Herald Dorothy Atkins contribuyó a este reportaje.

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