Red vendía actas de nacimiento cubanas falsas a indocumentados

De acuerdo con el documento, los miembros de la red buscaban a clientes entre los inmigrantes indocumentados que conocían.
El Nuevo Herald | Enero 17 de 2013
Alfonso Chardy
achardy@elnuevoherald.com


Las autoridades desarticularon un red delictiva que vendía actas de nacimiento cubanas falsas a inmigrantes indocumentados para que así pudieran obtener tarjetas verdes de residencia bajo la Ley de Ajuste Cubano haciéndose pasar como refugiados de la isla.

En virtud de la Ley de Ajuste Cubano de 1966, los cubanos que llegan a Estados Unidos sin visa pueden permanecer en el país y solicitar la residencia después de un año y un día. Este beneficio migratorio está disponible sólo para las personas que puedan demostrar que tienen la ciudadanía cubana.

El caso, que la jueza de distrito Cecilia Altonaga lleva en la corte federal de Miami, ofrece los primeros detalles públicos de lo que se ha convertido en una práctica cada vez más común en el sur de la Florida en la cual extranjeros indocumentados que no son cubanos pretenden ampararse bajo la Ley de Ajuste, haciéndose pasar por cubanos con actas de nacimiento falsas o certificados de nacionalidad o ciudadanía cubana.

Wilfredo Allen, un prominente abogado de inmigración en Miami, dijo que ha representado más de media docena de clientes en los últimos cinco o seis años que han sido acusados por las autoridades de inmigración de tener tarjetas de residencia obtenidas ilegalmente con documentos cubanos falsos.

“Esto ha estado sucediendo desde hace varios años”, dijo Allen. “Pero el problema se ha hecho más evidente después de que algunos extranjeros descubrieron la forma de aprovecharse de la generosidad de la Ley de Ajuste Cubano”.

Allen dijo que las autoridades de inmigración han desarrollado métodos sofisticados para descubrir el fraude en relación con la Ley de Ajuste Cubano. Las autoridades migratorias estadounidenses pueden verificar, si tienen sospechas, si el solicitante está presentando un documento cubano auténtico o falso.

La red, que consistía de cuatro miembros, fue desmantelada en septiembre, cuando agentes de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) arrestaron a los sospechosos, tres residentes de Naples en la costa oeste de la Florida, y uno de Kissimmee, en la región central del estado, y los acusó de conspirar para cometer fraude de inmigración.

A pesar de que todos inicialmente se declararon inocentes, con el tiempo cambiaron de idea y se declararon culpables ante la jueza Altonaga.

Desde entonces, la magistrada ha sentenciado a una de de las acusadas ​​a seis meses en la penitenciaría y dos años de libertad supervisada, incluyendo nueves meses de arresto domiciliario.

Los otros tres están a la espera de ser sentenciados, incluyendo dos el jueves en la corte federal de Miami.

Los acusados ​​son Nelson Daniel Silvestri Soutto, Laura María Ponce Santos y Amelia Osorio de Naples, así como Fidel Morejón Vega de Kissimmee.

Personas familiarizadas con el caso, dijeron que Morejón y Osorio son cubanos mientras que Silvestri y Ponce son uruguayos. Los clientes tenían varias nacionalidades, incluyendo argentinos, colombianos, costarricenses, mexicanos, peruanos, salvadoreños, y venezolanos.

Ninguno de los abogados de los defendidos hicieron comentario sobre el caso. Las autoridades de inmigración tampoco ofrecieron declaraciones.
De acuerdo con documentos disponibles en la corte, Morejón era el presunto líder del grupo.

Se le acusó de vender las actas de nacimiento cubanas a precios que iban de $10,000 a $15,000 por certificado mientras se hacía pasar como funcionario de inmigración de alto rango cuando se reunía con clientes potenciales, inmigrantes indocumentados que en gran medida venían de diversos países de América Latina. Uno de los clientes se hizo pasar por mexicano, indicaron documentos judiciales, pero en realidad era un investigador encubierto.

Por un período de tres años y medio, a partir del 2009, por lo menos 50 inmigrantes indocumentados compraron las actas falsas, según documentos judiciales. Algunos se convirtieron en residentes, incluyendo algunos de los acusados ​​que entonces actuaron como reclutadores de clientes para Morejón, según documentos de la corte.

“Los ingresos ilegales de la estafa superaban el medio millón de dólares”, indicó un memorando en el caso.

De acuerdo con el documento, los miembros de la red buscaban a clientes entre los inmigrantes indocumentados que conocían.

“Y estas personas hacían correr la voz y en un momento dado muchos indocumentados se dieron cuenta de la existencia del grupo y éste se hizo muy popular”, dijo uno de los abogados involucrados en el caso que pidió no ser identificado.

Una de las tácticas de los reclutadores era mencionar a los posibles clientes que las tarjetas de residencia estaban garantizadas, ya que el líder del grupo era un funcionario de inmigración que se aseguraría de que los indocumentados estarían protegidos contra toda posible deportación, según indica el memorando en la corte.

Sugiere además que los inmigrantes que se quejaban o se resistían a pagar eran amenazados con deportación por el falso funcionario.

Otros documentos judiciales indican que Morejón habría obtenido las actas de nacimiento falsas en Cuba. Los documentos de la corte no especifican si Morejón obtuvo los certificados en una oficina del gobierno cubano o de parte de algún funcionario corrupto o si las imprimió él mismo.

Cuando el ICE anunció los arrestos en septiembre lo hizo en un escueto comunicado de prensa sin comentarios de parte de ningún funcionario. La declaración decía que los arrestos habían sido el resultado de una investigación realizada por la oficina de responsabilidad profesional de ICE, de la unidad de investigaciones de seguridad nacional (HSI), también de ICE, de el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) y de la Oficina del Alguacil del Condado Collier.

Uno de los clientes de la red, que se identifica en los registros de la corte solo como J.R., colaboró con los investigadores y presentó a Morejón a un policía encubierto que se hizo pasar por inmigrante indocumentado que buscaba comprar un acta de nacimiento cubana.

Los documentos de la corte incluyen transcripciones de algunas de las conversaciones entre Morejón, J.R. y el agente encubierto, identificado como Rolando.

De acuerdo con una de las transcripciones, Morejón indicó que para que el fraude tuviera éxito, Rolando y J.R. serían llevados a los Cayos de la Florida y los dejarían ahí como balseros recién llegados. Cuando los recogieran los funcionarios de inmigración , Morejón les dijo, deberían decir que eran cubanos y tener memorizados los detalles de sus actas de nacimiento.

En la conversación grabada subrepticiamente, Morejón aconseja cómo responder a las preguntas, pero J.R. tropieza cuando se trata de recordar dónde “nació” en Cuba.

“Así que, si les dicen: ‘¿Dónde nació’, En ese momento usted tiene su acta de nacimiento. ‘¿Dónde naciste?’”, pregunta Morejón, de acuerdo con la transcripción.

“Nací en La Habana ... no en Guinness, Guinness, Cuba”, responde J.R, haciendo referencia a la ciudad de Güines, a 40 kilómetros al sureste de La Habana.

Morejón también asesora a J.R. y le recomienda no hablar demasiado mientras estuviera bajo custodia de las autoridades de inmigración antes de ser puesto en libertad condicional, aparentemente para evitar que sus acentos no cubanos pudieran ser detectados o dijeran cosas que un cubano no pudiera decir o saber.

“Vas a estar en un lugar donde hay siete u ocho personas”, le dice Morejón a J.R., según la transcripción. “ ’Oye cómo llegaste?’, ‘En una balsa’ ‘¿Eres cubano?’ ‘Sí’. Eso es todo. Eso es todo. No hay que decir más, ni hacer mucha conversación”.



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