Hombre de Texas ha sido extraditado dos veces a Miami por un crimen que no cometió

Los oficiales llevaron a García esposado en un vuelo comercial de Brownsville hasta Houston y finalmente Miami.
El Nuevo Herald | Junio 30 de 2013
David Noriega
dnoriega@miamiherald.com
David Noriega The Miami Herald

José García solo ha estado dos veces en Miami, siempre con las manos esposadas.
En ambas ocasiones, García fue extraditado a Miami de su hogar en Texas por el mismo crimen que, según un juez del Condado de Miami-Dade, no cometió.

García fue liberado de la cárcel en Miami el 22 de febrero pasado, después de que comprobó que no era el hombre indicado en una orden de captura por robo y secuestro que se remonta al año 1984.

García comprobó fácilmente su inocencia porque ya había vivido esa misma pesadilla antes. En el 2008, García fue arrestado por las autoridades en Texas y extraditado a Miami, donde logró demostrar que la policía tenía al hombre equivocado.

Su coartada, aunque no le pintaba un retrato halagador, por lo menos era irrefutable: durante el secuestro y el robo en Miami, García estaba encarcelado en Texas por violación.

El secuestrador de Miami era un José García completamente distinto.

Pero después de que el José García de Texas fue arrestado nuevamente en enero, el sheriff del Condado de Cameron en Texas volvió a encontrar la misma orden de captura de 1984. Una vez más, el departamento de la policía y la fiscalía de Miami-Dade arreglaron su extradición.

Esta vez, García y su hijo, Abel, dicen que piensan poner una demanda en contra del Condado de Miami-Dade, y están buscando abogado para hacerlo.

“No hicimos mucho la primera vez”, dijo Abel García. “Pero ya que volvió a pasar, le vamos a dar duro”.

Los García no especificaron cuáles agencias específicas estarían al otro lado de la demanda.

José García dice que está intentando de recuperar los daños que sufrió como consecuencia de la extradición, incluyendo la pérdida de su trabajo como mecánico de camiones diesel.

“Eso no debería pasar dos veces,” dijo García. “No debería pasar nunca – jamás de los jamases.”

La policía de Miami-Dade dijo que, después de la primera extradición en el 2008, las huellas digitales y la foto de García permanecieron relacionadas con la orden de captura de 1984, llevando a su segunda extradición.

La policía también aseveró que García aceptó voluntariamente ser transportado a Florida, y que en ningún momento alertó sobre la equivocación.

“En el momento de su arresto, y cuando apareció en corte para su audiencia de extradición, el señor García no le informó a nadie que era un caso de identidad equivocada,” dijo la policía en una declaración.

Pero García dice que protestó durante todo el proceso, mostrando en varias ocasiones la orden judicial declarando su inocencia, que había obtenido luego de su primera extradición.

Las autoridades en Texas confirmaron que García tenía una “carta” que según el lo absolvía, pero que ellos se pusieron en contacto con la policía de Miami-Dade, quien confirmó que querían extraditar a García.

La fiscalía de Miami-Dade dijo que tiene sistemas robustos para evitar que alguien sea procesado por un crimen que no cometió.

“Si hay alguna confusión acerca de la identidad o identificación de una persona, mi política es que se resuelva rápida y completamente,” dijo la fiscal Katherina Fernández Rundle en una declaración. “Si una persona inocente es acusada de un crimen, una persona culpable queda libre. Ninguna de estas situaciones debería ocurrir nunca.”

El crimen ocurrió en la noche de la Navidad de 1983, cuando un hombre llamado José García y por lo menos dos cómplices secuestraron a Augusto Ibáñez cuando llegaba a su hogar en el suroeste de Kendall.

Ibanez iba acompañado por su novia, Raquel Díaz. Los criminales metieron a Ibáñez en su Mercedes nuevo, le robaron joyas a Díaz, y huyeron.

El próximo día, cuadraron una cita para intercambiar el dinero de rescate en una gasolinera en la calle 49 de Hialieah, según la orden de captura y un artículo publicado entonces por el Miami Herald.

Díaz llegó con un agente del FBI en su carro. Cuando los secuestradores aparecieron – esta vez en un Oldsmobile Cutlass – le dispararon al auto de Díaz con un rifle automático, desencadenando un tiroteo con el FBI y policías locales.

Tres personas fueron arrestadas en conexión con el crimen, ninguna con el nombre de José García, cuya orden de captura fue creada en enero de 1984.

Tres días antes del secuestro en Miami, otro José García, sentado en una corte a miles millas de distancia en Texas, fue condenado a seis años de cárcel por violación.

Por casualidad, ese José García había nacido en el mismo día de 1955 que el José García de Miami. Pero no se enteraría de la existencia de su tocayo hasta febrero del 2008, cuando su cumpleaños compartido le ganó un vuelo gratis a Florida y una estancia de varios días en una cárcel de Miami.

García logró conseguir confirmación de que había estado encarcelado cuando ocurrió el secuestro en Miami, y lo soltaron. El juez Mark King Leban expidió una orden judicial certificando su inocencia, y le dio una copia a García.

Pero la policía de Miami-Dade mantuvo las huellas digitales y la foto de García en sus archivos, sin indicar que le pertenecían al hombre equivocado.

Así que, cuando García fue arrestado de nuevo en enero, la orden de captura volvió a aparecer. Después de servir una sentencia de 5 días en Cameron County, Texas, García estaba listo para salir con libertad condicional.

Pero cuando el sheriff del Condado de Cameron encontró la orden de captura, envió las huellas digitales y la foto de García a la policía de Miami-Dade. Eran las mismas que las autoridades del sur de la Florida tenían para el fugitivo.

“Obtuvimos confirmación de Florida,” dijo el sheriff Omar Lucio. “No hay nada acá indicando que él era el tipo equivocado. Por lo que a nosotros respecta, era él.”

Así que, cuando García terminó su sentencia, lo regresaron directo a su celda.

“Me dijeron que no iba a poder salir,” dijo García. “Que me buscaban por un crimen en la Florida.”

El 21 de febrero, más de un mes después de que García había terminado su sentencia por conducir ebrio, dos policías de Miami-Dade lo recogieron y le dijeron que era buscado por el secuestro de 1983.

“Ustedes son los que me están secuestrando a mí”, les dijo García a los policías, y aseguró que les mostró la orden judicial aclarando su identidad.

“Se quedaron viendo los dos”, recordó García. “Dijeron que no había nada que pudieran hacer”.

Los oficiales llevaron a García esposado en un vuelo comercial de Brownsville hasta Houston y finalmente Miami.

“Yo sufrí mucha vergüenza,” dijo García. “Seguía pensando, ‘¿Cómo puede ser posible? ¿Cómo me van a llevar por lo mismo?”
García fue encarcelado en Miami poco después de la medianoche del 22 de febrero. Esa tarde, fue presentado ante un juez para establecer su fianza. Un video de la audiencia muestra a García, aparentemente desalentado, sacando del bolsillo de su camisa un papel doblado varias veces: la orden judicial de su primera extradición en el 2008.

Luego de unos comentarios desconcertados entre el juez y el abogado de la defensoría pública, el juez ordenó que soltaran a García.
Policías de Miami-Dade lo llevaron a una estación de buses, le compraron una hamburguesa y un boleto a Texas, y le dieron $100 en efectivo. La policía dijo que la extradición de García le costó $1,008.67 al condado.

A partir de entonces, se ha incluido una alerta en las bases de datos locales y nacionales indicando que García no es el hombre buscado bajo la orden de captura de 1984, según la policía.

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