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La Fiscalía Estatal de Miami-Dade indicó que un policía de Miami que mató a tiros a un hombre armado en Overtown en Año Nuevo actuó justificadamente, pero cuestionó la decisión usar agentes del equipo SWAT fuertemente armados en una noche marcada por los disparos al aire a manera de celebración.
El agente Maurice Sodre estuvo justificado al usar la fuerza mortal contra Lynn Weatherspoon el 21 de enero del 2011, informó la Fiscalía Estatal de Miami-Dade en un memorando dado a conocer recientemente.
Weatherspoon, de 27 años, fue uno de siete afroamericanos abatidos a tiros por la Policía de Miami en los barrios marginales de la ciudad, algo que enfurecio a los activistas comunitarios y dañó la carrera del ex jefe policial Miguel Exposito.
Sodre era parte de un grupo de agentes SWAT que debían ofrecer apoyo a los policías patrulleros que respondieran a denuncias de disparos de armas de fuego, algo que la comunidad y la policía han tratado de controlar desde hace años.
“Nuestra opinión es que la norma que colocó al agente Sodre en posición de dispararle a Lynn Weatherspoon debe ser evaluada a la luz de los hechos”, escribieron los fiscales.
Manuel Orosa, jefe de la Policía de Miami, eliminó la práctica de usar agentes SWAT para patrullar las calles el 31 de diciembre, cambio que fue bien recibido por activistas comunitarios. No fue posible contactar a Orosa el lunes para que comentara al respecto.
El reverendo Jerome Starling, cuya sobrina de 5 años murió a causa de una bala perdida en 1997, dijo que la confrontación entre los agentes SWAT y los ciudadanos fue inevitable esa madrugada del 2011.
“Tenía que suceder”, dijo Starling, quien alabó la presencia controlada de la Policía de Miami el 31 de diciembre pasado bajo el jefe Orosa. “El hombre estaba en la calle con un arma, probablemente disparando al aire, y el agene tuvo que defenderse”.
En ese momento la muerte de Weatherspoon provocó una pequeña manifestación callejera de sus partidarios, quienes alegaron que Exposito impulsó una mentalidad en exceso agresiva entre sus agentes. En septiembre, la Comisión de Miami, en votación dividida, votó por el despido de Exposito, quien tuvo encontronazos con el alcalde, Tomás Regalado, y la fiscal estatal Katherine Fernández Rundle, cuyo despacho revisa todos los incidentes en que la policía dispara un arma para determinar si hubo delito.
Exposito and Fernández Rundle se enfrentaron sobre quién era culpable de las demoras en la recogida de pruebas e informes de los casos. A principios de año pasado, más de 20 incidentes mortales por parte de la policía —algunos de ellos ocurridos hacía más de tres años— seguían sin resolver por parte de los fiscales.
Hasta ahora, de esos siete casos, las autoridades han justificado el uso dela fuerza en por lo menos tres. En cinco de los siete casos, tres de los hombres a quienes la policía les disparó estaba armados, y todos eran afroamericanos.
El verano pasado, los fiscales absolvieron a cinco agentes de Miami que mataron a tiros a Gibson Belizaire en agosto del 2010 en Liberty City. Belizaire, indicaron los investigadores, tuvo una pelea a golpes con un agente tras una trifulca familiar en la casa de una antigua novia.
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