Ex ministro salvadoreño admite no haber controlado a fuerzas armadas

Todo lo que paso el miércoles en el tribunal de Horn fue una sorpresa, incluso el que un miembro del público se levantara y pidiera la palabra en momentos en que García se aprestaba a responder a las preguntas del juez.
El Nuevo Herald | Febrero 28 de 2013
Alfonso Chardy
achardy@elnuevoherald.com

En un extraordinario diálogo entre el ex ministro de la Defensa de El Salvador y el juez de inmigración que preside su juicio de deportación, José Guillermo García admitió el miércoles en Miami que nunca logró controlar los abusos que cometían los soldados bajo su mando porque las fuerzas armadas estaban divididas entre derechistas e izquierdistas que no obedecían sus órdenes.

Por ende, García estuvo de acuerdo de que aunque tenía la responsabilidad de haber hecho todo lo posible por prevenir e investigar las violaciones de derechos humanos que ocurrían en su país, en última instancia no es culpable de esas atrocidades por qué no tenía el control total de una institución armada donde oficiales y soldados frecuentemente hacían lo que querían sin cumplir órdenes.

“La responsabilidad no puede ser evadida”, declaró García. “Pero eso es diferente a la culpabilidad, es ahí donde está la diferencia”.

El inusual coloquio entre García y el juez Michael Horn constituyó el momento más dramático del juicio de deportación cuyas audiencias terminaron el miércoles, luego de que rindieran testimonio el ex ministro, su hija Ana Carolina Montoya, una experta sobre El Salvador, traída por el Departamento de Seguridad Interna (DHS), el ex embajador estadounidense en San Salvador, Robert White, y una victima de tortura, Juan Romagoza Arce.

El DHS le ha pedido al juez Horn que ordene la deportación de García en virtud de una ley del 2004 que permite que cualquier extranjero que sea vinculado a torturas y ejecuciones extrajudiciales sea deportado. La ley dice específicamente que la persona puede ser expulsada si un juez de inmigración determina que cuando se encontraba “fuera de los Estados Unidos, cometió, ordenó, incitó, ayudó, o de cualquier forma participó en la comisión” de abusos.

García, de 79 años, ha vivido en Estados Unidos por unos 25 años luego de que recibió asilo y se asentó en la ciudad de Plantation en el Condado Broward. Es residente permanente después de que obtuvo la condición de asilado.

El juez Horn dijo que espera emitir por escrito en unos meses su decisión sobre si ordena la deportación de García. Aunque dijo que aún no ha decidido cuál va a ser su fallo, dio a entender el miércoles - a través del tono de sus preguntas a García - que por ahora se inclinaba a posiblemente ordenar la expulsión porque había determinado que el ex ministro tenía la responsabilidad de evitar los abusos y no lo hizo.

Todo lo que paso el miércoles en el tribunal de Horn fue una sorpresa, incluso el que un miembro del público se levantara y pidiera la palabra en momentos en que García se aprestaba a responder a las preguntas del juez.

“¿Quién es usted?” le preguntó en voz alta Horn.

“Soy una persona que conoce al señor García y soy salvadoreño”, respondió el hombre, que no se identificó por nombre.

Horn le dijo que se sentara y guardara silencio, que podía observar el juicio, pero que si interrumpía de nuevo ordenaría su expulsión del tribunal.

El hombre se sentó y no habló más. Después de la sesión ignoró una pregunta de El Nuevo Herald sobre su identidad.

El martes, los fiscales de DHS habían informado al juez que no proyectaban interrogar a García luego de que su abogada, Alina Cruz, le hizo preguntas por más de dos horas. Al concluir su interrogatorio, Cruz dijo que no tenía más preguntas para su cliente. El último testigo el miércoles iba a ser la hija de García, pero luego de que la mujer declaró, Cruz sorprendió al juez cuando le solicitó llamar a García de nuevo al banquillo de los testigos para que contestará una última pregunta.

Horn estuvo de acuerdo, pero entonces ocurrió algo aun más inesperado. Momentos después de que García tomara asiento para empezar a declarar de nuevo, el ex militar levantó la mano diciendo que quería decirle algo al juez.

Fue entonces que García dijo que realmente no deseaba responder a más preguntas. Cruz, su abogada, retiró su pedido de hacer más preguntas.

Pero en lugar de dejar que García se levantara del banquillo, Horn dijo que ya que el ex ministro estaba ahí entonces él deseaba hacerle algunas preguntas que no se habían hecho anteriormente.

Esto originó un largo intercambio entre García y Horn en el cual el juez intentó de varias formas hacer que el salvadoreño explicara en detalle por qué no hizo algo contundente para terminar con las violaciones de derechos humanos.

García estuvo de acuerdo con Horn de que debería haber manejado a las fuerzas armadas en forma más eficiente, pero nunca aceptó la tesis de que ya que no hizo nada por prevenir los abusos entonces era culpable por estos.

“Dígame, señor García, ¿cómo entendía usted su papel como ministro de la Defensa?”

García respondió: “Mi papel fue extremadamente difícil, por cuanto a la violencia, la cultura de la violencia. Significó para mí hacer todo un esfuerzo por tratar de evitar esa violencia, pero contaba con una institución armada dividida”.

Horn insistió: “Pero, ¿no era su responsabilidad hacer de las fuerzas armadas una institución cohesionada y eficiente?”

“Sí, pero...”, respondió García.

Antes de que pudiera continuar, el juez lo interrumpió.

“¿No era su responsabilidad traer paz a El Salvador?”

“Sí”.

“¿Proteger la vida de los ciudadanos?”

“Sí”.

“Bueno, ¿entonces cómo fue que usted permitió que todos esos abusos y atrocidades ocurrieran?”

“No es que lo haya permitido, sino que las circunstancias hacían que eso ocurriera”.

Casi al final del dialogo, Horn dijo que aunque aceptase la tesis de que el descontrol fue lo que ocasionó las atrocidades, ¿no hubiera sido mejor renunciar al cargo?

García contestó que había renunciado tres veces pero que siempre le rechazaban la renuncia.

La respuesta no convenció a Horn.

“Después de todo, estos hechos de violencia se extendieron por largo tiempo”, dijo. “Este tribunal encontrará que usted tenía la responsabilidad. Y le parece a esta corte que usted falló en su responsabilidad como ministro de la Defensa en logar la cohesión de las fuerzas armadas y proteger a la población civil”.



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