Régimen cubano no puede controlar el auge de llamadas ilegales por satélite

En los últimos años, el negocio de llamadas telefónicas por satélite ha proliferado en Cuba, motivado por la necesidad de ofrecer llamadas más baratas que las tarifas del gobierno.
El Nuevo Herald | Noviembre 10 de 2013
 JUAN O. TAMAYO
JTAMAYO@ELNUEVOHERALD.COM

Lo que el subcontratista del gobierno de Estados Unidos Alan P. Gross no pudo hacer en Cuba está siendo llevado a cabo por un hombre de Miami que al principio solo quería bajar el costo de sus llamadas telefónicas a su padre y su abuela en la isla.

Gross está cumpliendo una sentencia de 15 años de cárcel en La Habana por entregar tres teléfonos de satélite, pagados por Washington, a grupos judíos en la isla para que ellos pudieran acceder directamente a internet y evadir los controles del gobierno.

El hombre de Miami afirma que ha vendido por lo menos 35 sistemas similares de satélite en Cuba, algunos para navegar la internet, pero la mayoría para negocios telefónicos ilegales (usar los sistemas para conectar llamadas internacionales a precios por lo menos 50 por ciento más barato que los legales).

Pero Ricardo Arévalo, gerente general de una compañía que arrienda equipos de internet de satélite, estimó que el número de tales sistemas en Cuba está más cerca de los 300, aún cuando enviarlos para allá es ilegal tanto en Estados Unidos como en la isla.

Sean cuales sean las cifras, la presencia de tales sistemas en la isla indica que Cuba está perdiendo su batalla por vigilar y controlar las comunicaciones de sus 11 millones de habitantes, tanto en el teléfono como en internet.

Además, los negocios telefónicos ilegales desvían millones de dólares del monopolio estatal sobre las telecomunicaciones, conocido como ETECSA, en un país que tiene una economía extremadamente débil.

El periódico Granma de Cuba reportó en diciembre que 13 personas habían sido arrestadas por dos negocios telefónicos, dirigidos por cubanos en Canadá y España, que vendían a 50 centavos el minuto y estafaron $3 millones a ETECSA desde el 2009.

Los tres teléfonos de satélite entregados por Gross, un hombre de 64 años que vivía en Maryland, fueron pagados por la Agencia de Desarrollo Internacional de EEUU (USAID) como parte de su campaña para brindar a los cubanos acceso sin censura a la información, una campaña que según La Habana es un complot mal disimulado para derrocar al sistema comunista.

INCENTIVO CAPITALISTA

Pero lo que impulsa los sistemas telefónicos ilegales que operan en Cuba no es la política, sino el capitalismo puro y simple: precios bajos para las llamadas a la isla, grandes ganancias para los que llevan los negocios.

“Yo empecé este negocio en el 2006 porque no quería estar pagando tanto para hablar con mi papá y mi abuela en Cuba”, dijo el hombre de Miami, quien estudió redes de internet en el Miami Dade College.

Ahora de 34 años, lleva el website www.internetsatelitalparacuba.com, pero pidió conservar el anonimato para evitar posibles problemas relacionados con el embargo comercial de EEUU.

El negocio comienza con un sistema de Internet de satélite, usado comúnmente por residentes de áreas con mal acceso como Alaska. La señal va de una casa o un negocio a un satélite y luego a una estación de tierra en Estados Unidos, y no necesita tendido telefónico de tierra.

Arévalo dijo que su compañía, Exede, cobra $59 al mes por hasta 10 gigabytes de tráfico en su módem y disco de satélite de 26 pulgadas, ambos arrendados, con uso gratis entre la medianoche y las 7 a.m. Exede ofrece arrendamiento sólo en Estados Unidos y no en Cuba, enfatizó.

Otras compañías, tales como HughesNet, venden el disco y el módem por alrededor de $300 pero cobran $40 al mes por suficiente tráfico para mantener dos líneas telefónicas en Cuba abiertas durante ocho horas al día, dijo el empresario de Miami.

Arévalo estimó que de 300 a 400 unidades de un sistema de satélite Wildblue más antiguo se instalaron en Cuba para uso telefónico y de Internet del 2003 al 2011. “Eso es lo que hemos oído… tal vez de 50 a 60 al año”, dijo a El Nuevo Herald.

El empresario de Miami y ex estudiante del MDC dijo que él instala cada sistema en Cuba por entre $3,500 y $4,200 en efectivo, pagados en el sur de la Florida, parte de lo cual se usa para pagar sobornos en la isla. Los costos son pagados por lo general por los familiares en EEUU de los que los reciben.

Su negocio entregó al menos 35 sistemas de Internet y teléfono de satélite a la isla desde el 2006, añadió el empresario. Pero él conoce entre 30 y 40 conexiones telefónicas ilegales en La Habana, y alrededor de otros 40 sistemas que se usan solamente para acceso personal a internet.

CONTRABANDO DE DISCOS

Los discos de satélites se cortan en pedazos para entrarlos de contrabando a Cuba, dijo el empresario, y algunos se han disfrazado de fruteros o tablas de surf. Otros se hacen a mano en la isla con fibra de vidrio y papel de aluminio.

Los componentes electrónicos se desarman y se esconden en otros equipos, como radios. Y él tiene contactos en los aeropuertos cubanos que aceptan sus regalos para asegurar que los artículos pasen las inspecciones de la aduana y de seguridad, dijo el empresario.

Una vez en la isla, las transmisiones a los satélites son difíciles de detectar porque usan una frecuencia estrecha. Las descargas se envían de los satélites a un área de gran tamaño, lo cual hace imposible localizar al receptor. El tráfico de satélite está casi siempre cifrado.

Los operadores de negocios telefónicos ilegales no tienen más que conectar el módem de satélite a una computadora, y la computadora a una caja que se conecta a una línea telefónica terrestre, y el sistema está listo para recibir llamadas telefónicas internacionales, dijo el empresario.

Los que llaman desde Miami, por ejemplo, pueden comprar un bloque de 30 minutos a 50 centavos de dólar estadounidense por minuto, en contraste con la tarifa legal de por lo menos 75 centavos por minuto. Ellos llaman a un número en EEUU, y de ahí los conectan con cualquiera que ellos quieran conversar en Cuba,

Un residente de Miami Beach nacido en Cuba dijo que él ha usado con frecuencia un sistema de ese tipo para pagar precios mucho más baratos cuando llama a su madre en La Habana, pero nunca entendió de verdad cómo se hacía. El pidió además conservar el anonimato.

Se elige con cuidado a los que llaman “para evitar un chivato” o agentes de ETECSA tratando de acabar con los fraudes, dijo el empresario. Un negocio de Miami demasiado público —un puesto en un supermercado Sedano— cerró luego que tres de sus operadores fueron arrestados en La Habana.

Cuando se remiten las llamadas a las provincias, los centros telefónicos ilegales usan tarjetas telefónicas prepagadas para cubrir las tarifas de larga distancia y ocultar la ubicación de los centros, según el empresario. Las llamadas de Cuba a otras provincias son raras porque los operadores quieren proteger su identidad y sus ubicaciones.

USANDO UN SISTEMA TIPO ‘SKYPE’

Otro tipo de fraude telefónico exige a los operadores tener dos líneas terrestres y acceso a Internet, explicó el empresario. El operador usa una línea para acceder a cualquier sistema tipo Skype —Skype como tal está bloqueado— y la otra, por lo general alquilada a un vecino, para remitir las llamadas entrantes. El operador puede pagar hasta $350 al mes por el acceso a Internet y a la línea del vecino, pero puede fácilmente ganar más del doble en ganancias.

El empresario dijo que los investigadores cubanos carecen de algunos de los equipos tecnológicos necesarios para detectar los sistemas ilegales, pero advirtió que ellos tienen “todo el tiempo del mundo para investigar”.

Las autoridades están tan preocupadas sobre los sistemas de satélite que en el 2010-2011 dieron a conocer a dos colaboradores de la Seguridad del Estado que habían recibido equipos de USAID. Usar comunicaciones de satélite sin permiso oficial conlleva una sentencia de cuatro a ocho años de cárcel.

Un reportaje del Granma en el 2011 citó una declaración de Carlos Martínez, director general de la Agencia de Control y Supervisión dentro del Ministerio de Computación y Comunicaciones, diciendo que La Habana no estaba en contra de la tecnología.

“Pero se requiere orden, control”, dijo Martínez, y agregó que su agencia lleva a cabo “un trabajo muy serio de detección de estaciones ilegales”.

El empresario de Miami no lo pone en duda. El fue interrogado durante cuatro horas durante una visita a Cuba en febrero por agentes de la Seguridad del Estado que sospechaban que él estaba involucrado en el negocio de los satélites pero no tenían todos los detalles, dijo el empresario.

Los investigadores tenían las grabaciones de todas las llamadas y mensajes de texto que él había hecho y recibido en su teléfono celular cubano durante su estancia, dijo el hombre. El regresó en seguida a Miami con un pasaje en avión de último minuto, y no tiene planes de regresar.

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