El gobierno de Maduro “libera” la ciudad donde comenzaron las protestas

La ciudad de San Cristóbal, capital de Táchira, ha sido durante 54 días de disturbios, el epicentro de la revuelta callejera
El Pais | Marzo 31 de 2014
Este domingo, los medios de comunicación del Estado celebraban la “liberación” de la avenida Carabobo y otras zonas de San Cristóbal, capital del estado Táchira (Andes de Venezuela, en la frontera con Colombia), que durante 54 días de disturbios constituyeron el epicentro de la revuelta callejera.

Según el relato más difundido, esa ciudad de poco menos de 300.000 habitantes y, de acuerdo a su imagen de postal turística, apacible –aunque desde hace años sufra la plaga del secuestro y de las incursiones de los grupos irregulares colombianos-, fue el punto donde se iniciaron las protestas en todo el país, encendidas en primer lugar por un ataque sexual en un campus universitario y avivadas luego, una vez echados a las calles los estudiantes en demanda de mayor seguridad, cuando tres de sus dirigentes fueron puestos presos y enviados a una cárcel del lejano estado de Falcón (costa noroccidental de Venezuela).

Han sido necesarios refuerzos de otras partes del país para que tropas de la Guardia Nacional y la Policía Bolivariana conquisten un área de 70 cuadras que se había declarado “zona de resistencia”. El operativo de toma arrancó alrededor de las cinco de la madrugada y a media mañana las fuerzas gubernamentales cantaban victoria. Obstáculos que habían adquirido carácter de emblemas de las más importantes barricadas de la zona, como un tanque de guerra procedente de un viejo monumento o un autobús incautado al servicio de transporte colectivo, fueron removidos. El cruce de las avenidas Carabobo y Ferrero Tamayo, verdadera “zona cero” de la revuelta, estaba despejado este domingo en la tarde. También el barrio Sucre, rebautizado como “Sucrania” por los rebeldes en alusión al levantamiento popular en la lejana Ucrania.

La ofensiva siguió a tres días de ataques de ablandamiento contra las posiciones de los protestantes en los barrios de Pueblo Nuevo, Los Pirineos y la propia avenida Carabobo. En una de esas refriegas, la madrugada del sábado, un insurgente resultó muerto y dos compañeros quedaron heridos al electrocutarse mientras intentaban mover una valla publicitaria que pensaban usar para reforzar una barricada. Se trató de la víctima fatal número39 de la oleada de desórdenes en Venezuela. Poco antes, en el barrio El Naranjal de Maracaibo, capital del estado de Zulia (extremo noroccidental de Venezuela), un estudiante universitario de 33 años de edad, Roberto Anesse, cayó muerto como producto de la explosión de un mortero –una “bazuca doméstica”, la llamó el presidente Nicolás Maduro en una intervención televisada el sábado- que manipulaba, según la versión oficial. Sin embargo, versiones alternativas de la prensa regional todavía insistían en que Anesse recibió en el pecho, y a quemarropa, un disparo de escopeta.

El operativo fue supervisado directamente por el general Vladimir Padrino López, jefe del Comando Estratégico Operacional (CEO), y la ministra de Defensa, Almiranta Carmen Meléndez. En declaraciones posteriores, ambos se quejaron que la prensa se refiriera al plan de despeje como un acto de “represión”, un término que, según escribió el general Padrino en su cuenta de Twitter, “se manipula actualmente en Venezuela ¿Cómo puede llamarse represión la acción del Estado que suprime la violencia y el terror?”.

Aunque no hubo parte oficial de heridos, las autoridades confirmaron la detención de 11 personas, todas mayores de edad, y entre las que se cuenta una mujer.

La zona quedó militarizada. Se ha destacado un grupo de 120 soldados para asegurarla. Versiones sin confirmar sostienen que el presidente Nicolás Maduro se propone visitar San Cristóbal esta semana que comienza para proclamar su victoria sobre las guarimbas –el nombre criollo de las barricadas- y la pacificación de Venezuela. Mantener el control de la ciudad tiene un valor político vital, al menos por ahora.

No obstante, sería aventurado apostar por que la aparente paz se prolongue en San Cristóbal. Este mismo domingo algunos pequeños grupos se atrevían a manifestar en los alrededores de la avenida Carabobo, pero evitando enfrentarse a los cuerpos de seguridad. Muchos de los dirigentes sobre el terreno de las protestas pasaron a la clandestinidad. De cualquier manera, la ciudad y el Táchira tienen sus buenas razones para protestar. El alcalde local, Daniel Ceballos, fue encarcelado dos semanas atrás por el gobierno de Maduro. La escasez y las inflación se han hecho sentir con fuerza en esa región, sometida desde hace tiempo a un racionamiento de productos de consumo y combustible para evitar el “contrabando de extracción” hacia la vecina Colombia.
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