El alma de las Abuelas de Plaza de Mayo encuentra a su nieto

Hoy, Guido Carlotto se enteró de cuál es su verdadera identidad, es el rostro concreto, el protagonista de un drama personal.
EFE | Agosto 6 de 2014
"El portarretratos vacío va a tener su imagen". Así graficó Estela de Carlotto, titular de las Abuelas de Plaza de Mayo de Argentina, el hallazgo hoy de su nieto, nacido en cautiverio durante la última dictadura, cuyo plan sistemático de robo de bebés buscó borrar todo rastro de sus adversarios.

Guido Carlotto, nacido hace 36 años y que hoy se enteró de cuál es su verdadera identidad, es el rostro concreto, el protagonista de un drama personal, hermanado a miles de víctimas del sangriento régimen militar que gobernó el país entre 1976 y 1983.

Su madre, Laura Carlotto, y su hasta hoy desconocido padre, Oscar Montoya, eran dos jóvenes militantes políticos peronistas, blanco del accionar militar que se propuso "aniquilar" a los "subversivos".

Su abuela materna, Estela, de 83 años, dedicó gran parte de su vida a buscarle y, en ese derrotero, ayudó a encontrar antes a otros 113 hijos de desaparecidos.

Sus tíos, hermanos de Laura, son activistas por los derechos humanos, integrantes de una familia cuyo apellido es sinónimo de la lucha por la verdad y la justicia.

Guido, que se crió bajo el nombre de Ignacio Hurban, vive en la ciudad bonaerense de Olavarría y desde hace tiempo sospechaba de su verdadera identidad.

Es músico e increíblemente -o no tanto- hace dos años participó del ciclo "Música por la identidad", que las Abuelas de Plaza de Mayo organizaron para difundir su causa humanitaria.

Su abuela aún no le ha podido dar ese abrazo tan anhelado, pero hoy vio por primera vez su foto y, emocionada, reconoce el parecido físico.

El pasado mes el propio Guido se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo y a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, que dirige Claudia Carlotto, su tía, para hacerse análisis genéticos, cuyos resultados arrojaron hoy que en un 99,9 es integrante de la familia.

"La historia completa no la sabemos todavía, la vamos a armar. Tenemos mucha información, pero vamos a ser cautelosos", dijo hoy Estela de Carlotto.

Laura fue secuestrada por los militares en noviembre de 1977 y fue llevada al centro clandestino de detención de "La Cacha", en su ciudad natal, La Plata, 60 kilómetros al sur de Buenos Aires.

Su familia desconocía que al momento de ser capturada cursaba un embarazo de pocos meses.

"Yo no sabia que Laura, cuando fue secuestrada, estaba esperando un bebé. Yo pedí por ella al principio, sin saber. Pero hubo una liberada que tuvo el valor de venir a decirnos que estaba con un embarazo de seis meses, en abril de 1978, y que estaba esperando ese bebé y que, si era varón, le iba a poner el nombre de su papá, Guido", contó Estela.

Al saber de este "detalle", Estela se esperanzó: pensó que los militares no mataría a una madre.

"¿Cómo la van a matar? ¿Cómo ese niño no va a venir a mis brazos? ¿Qué sabíamos las Abuelas entonces de la criminalidad de estos genocidas, que hasta se iban a apropiar de estos bebes indefensos?", reflexionó hoy.

Por distintos testimonios judiciales, se sabe que el niño fue dado a luz el 26 de junio de 1978, tras lo cual su madre fue asesinada y su cuerpo fue entregado a su familia en agosto de ese año.

"Mi nieto nació, seguramente, en el mismo lugar donde estuvo Laura. Hay otras versiones. Después vendrá la historia verdadera. Sabemos quién lo entregó, sabemos quiénes lo criaron, bien, por suerte, quizá inocentemente", dijo hoy Estela, que no quiso revelar más detalles por respeto a su nieto -uno de los casi 500 niños robados por la dictadura-, que ahora debe procesar la noticia.

Pero la foto de Guido no solo está desde hoy en el portarretrato vacío que Estela conservaba como recordatorio de su cruzada. Los análisis genéticos también permitieron descubrir quién fue su padre y otra familia, además de la de Carlotto, recuperó hoy a un nieto.

Los hermanos de Laura nunca supieron a ciencia cierta quién era la pareja de su hermana.

A través de investigaciones, llegaron al indicio de que podría haber sido Oscar Montoya, un militante de la guerrilla de Montoneros, que huyó de su natal Caleta Olivia, en el sur del país, a La Plata, y allí conoció a Laura.

Ambos fueron secuestrado juntos. Oscar permanece desaparecido.

Los Carlotto solicitaron hace tiempo a la familia Montoya que dieran muestras de sangre al Banco Nacional de Datos Genéticos para, en caso de encontrar a Guido, se pudieran realizar las pruebas de cotejo de ADN, que finalmente dieron positivas.

"¡Tengo un nieto!", exclamó su abuela paterna, de 91 años, al enterarse hoy de este hallazgo que conmociona a la sociedad argentina. 
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