Agente de Gadafi habla en Cuba de sus hazañas

El fugitivo de EEUU y agente renegado de la CIA, Frank Terpil, vive en La Habana y rememora con toda tranquilidad la época en que ayudaba a Muammar Gadafi a asesinar a sus enemigos.
El Nuevo Herald | Abril 21 de 2014
El fugitivo de Estados Unidos y agente renegado de la CIA Frank Terpil sigue viviendo en La Habana y rememora con toda tranquilidad la época en que ayudaba al dictador libio Muammar Gadafi a asesinar a sus enemigos, según un documental británico recién estrenado.

El coproductor Michael Chrisman dijo que Terpil, de 74 años, fue entrevistado en su casa de La Habana en diciembre y dio la impresión de llevar una vida un tanto aburrida “con poco que hacer, (y) pasa mucho tiempo con un trago en la mano en los bares de La Habana”.

Terpil tiene una novia cubana mucho más joven que él, y pide a amigos y visitantes que le traigan de vez en cuando algún libro en inglés, dijo Chrisman. El documental de Showtime se llama Mad Dog: Inside the Secret World of Muammar Gaddafi ( Perro rabioso: dentro del mundo secreto de Muammar Gadafi).

La entrevista se centró en las relaciones de Terpil con el dictador libio, muerto en una revuelta en el 2011, y no en sus vínculos con sus anfitriones cubanos porque “sin duda él estaba corriendo peligro de disgustarlos al conceder la entrevista”, agregó el coproductor.

Terpil, operativo de la CIA que renunció a la agencia en 1970, es uno de más de 70 fugitivos estadounidenses de quienes se reporta que se han refugiado en Cuba. Muchos son considerados por La Habana como víctimas de la persecución política de EEUU, como es el caso de la militante afroamericana Joanne Chesimard.

El huyó de Estados Unidos en 1980 para escapar un encausamiento federal bajo cargos de conspiración para cometer asesinato y de entregar más de 20 toneladas de explosivos plásticos a Gadhafi y despues apareció en el Líbano, pero finalmente se refugió en Cuba.

La Dirección General de Inteligencia de Cuba reclutó a Terpil, le dio el nombre en clave de Curiel –conejillo de Indias– y lo usó en 1987 para tratar de reclutar a un agente de la CIA en Checoslovaquia, escribió el analista retirado de la agencia Brian Latell en su libro Castro’s Secrets: Cuban Intelligence, the CIA and the Kennedy Assassination ( Los secretos de Castro: la inteligencia cubana, la CIA y el asesinato de Kennedy).

El gobierno canadiense anunció en 1995 que a su embajada en La Habana se le había informado que las autoridades cubanas habían arrestado a Terpil, pero no dió detalles sobre las razones de la detención o de qué pasó con él después de eso.

Un extranjero que vive en La Habana dijo que en el 2000, durante una función de ballet, un amigo cubano le señaló a un hombre sentado cerca de ellos y lo identificó como Terpil. El hombre estaba acompañado por una mujer cubana más joven que él, dijo el extranjero.

Terpil huyó de Estados Unidos luego de que fiscales federales lo acusaran a él y a su socio de negocios Ed Wilson de conspiración para cometer asesinato y de vender explosivos plásticos a Libia. Una corte del estado de Nueva York lo había sentenciado anteriormente a 53 años de prisión luego de enjuiciarlo en ausencia por cargos de conspiración para contrabandear 10,000 armas semiautomáticas.

Chrisman dijo que durante la entrevista de La Habana para el documental —producido por Fresh One Productions para el canal Showtime— Terpil admitió que había ayudado a Gadhafi a manejar una campaña para encontrar y asesinar a los enemigos del dictador libio en el extranjero.

“Yo lo llamaría Asesinatos Incorporados, sí, asesinato por contrato. Gadhafi creía que todo el que fuera disidente debía ser eliminado”, dijo Terpil. En un caso, agregó, el dictador quería que le trajeran la cabeza de uno de sus enemigos en una hielera.

Dijo Chrisman que Terpil también relató haber contratado a dos exiliados cubanos de Miami, y haberles dicho que debían asesinar a Ilich Ramírez Sánchez, el terrorista conocido como Carlos el Chacal. Los cubanos rehusaron al percatarse de que el blanco verdadero era un enemigo de Gadhafi, agregó.

“Terpil no expresó ningún remordimiento o duda al contar la historia de manera muy factual, con un toque de humor morboso, acerca del tiempo que pasó ayudando a dirigir y conseguir suministros para la campaña internacional de terror de Gadhafi”, dijo en un comunicado de prensa para el documental.

Nacido en Nueva York, Terpil ha dicho que fue obligado a renunciar a la CIA luego de que la agencia se enterara de que cuando él estaba asignado en la India, había llevado a cabo un negocio de dinero a través de Afganistán para su beneficio financiero personal.

El ha reconocido haber trabajado para dictadores como Idi Amin de Uganda, Saddam Hussein de Irak, y Anastasio Somoza de Nicaragua, así como para los gobiernos de Arabia Saudita, Irán y Egipto.

Y ha alegado en ciertas ocasiones, a veces dando evidencia, que tenía aprobación de la CIA para algunas de sus supuestas operaciones no oficiales. Terpil era un amigo cercano de Ted Shackley, un director adjunto de operaciones encubiertas de la CIA que falleció en el 2012.
 
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