Hialeah mantiene rodando a los autos rusos en Cuba

Zakharov vivió en Rusia con sus padres durante los primeros años de su infancia. Luego regresó a la isla y finalmente terminó estableciéndose en el sur de la Florida hace seis años.
El Nuevo Herald | Septiembre 27 de 2012
Juan Carlos Chavez
jcchavez@elnuevoherald.com

Fernando Sardiñas aprovecha los fines de semana para trabajar como taxista ilegal en La Habana. Lo hace en su fiel pero ya estropeado Moskvich, un carro de la era soviética que sigue funcionando por el ingenio y creatividad de su dueño. Pero también gracias a los repuestos y otras piezas de motor que Sardiñas consigue a través de un amigo que frecuenta un negocio al otro lado del Estrecho de la Florida.

El negocio está ubicado a unas 229 millas de distancia de la casa de Sardiñas, en Hialeah. Aquí, en el epicentro del exilio, un emprendedor y habilidoso empresario de origen rusocubano, Fabián Zakharov, puso en marcha una idea que no sólo ha superado sus propias expectativas, sino que también abre un abanico de posibilidades en el mediano plazo.

“Se nos ocurrió cuando nos hizo falta conseguir la pieza de un carrito de estos, de un Lada 1600”, comentó Zakharov, ingeniero electricista de 38 años. “La conseguí y alguien se la hizo llegar a Cuba”.

Zakharov vivió en Rusia con sus padres durante los primeros años de su infancia. Luego regresó a la isla y finalmente terminó estableciéndose en el sur de la Florida hace seis años.

Los inicios fueron complicados. Zakharov pudo haber conseguido un empleo vinculado a su profesión o quizá seguir otra carrera para asegurar su futuro y el de su familia. Sin embargo, el destino y las necesidades del parque automotor cubano lo llevaron por otro camino.

“Lo más extravagante que me han pedido es que traiga un Lada completo”, indicó Zakharov desde su tienda, ubicada en el 552 Hialeah Drive. “Pero trabajamos con piezas y repuestos que se adaptan a los modelos de los años 90 y 2000, principalmente”.

Zakharov reconoce que la escasez de piezas originales y repuestos de automóviles en Cuba, como los clásicos Lada y Moskvich, ha ido creciendo en la medida que la economía de la isla se ha visto en aprietos.

La crítica situación interna obligó a las autoridades del gobierno de los hermanos Castro ha implementar un paquete de medidas de emergencia. En un intento por reducir el tamaño de la burocracia y mejorar la productividad de los recursos estatales, se anunció una reorganización laboral. El gobierno también ordenó el despido gradual de por lo menos cientos de miles de trabajadores a escala nacional, el 10 por ciento de la fuerza de trabajo. Otro millón más de empleados estatales pudiera quedar en la calle durante los próximos años.

En el marco del proceso de ajustes económicos, la actualización del modelo socialista abarcó la apertura al capital extranjero, así como la ampliación de la esfera del trabajo por cuenta propia a decenas de categorías, entre otras medidas.

En medio de esos ajustes y la necesidad de resolver las exigencias de la vida cotidiana, los viajeros cubanoamericanos que se trasladan hacia Cuba con el propósito de visitar a sus familiares, llevan las piezas de automóviles y diversos artículos en sus equipajes. Otros contratan agencias especializadas. Asimismo pueden utilizar un recién estrenado servicio directo y regular de transporte marítimo de mercancías, el primero en los 50 años de embargo de Estados Unidos a la isla.

El servicio permite el transporte de mercancías consideradas por Washington como “ayuda humanitaria”. La categoría incluye medicinas y ropa, electrodomésticos y muebles, incluso material de construcción y, por supuesto, piezas de vehículos.

Zakharov ha ido aumentando el tamaño y tipo de repuestos disponibles para su clientela cubana y de otras nacionalidades de América Latina y Europa. Su inventario abarca piezas de Aleko, así como cilindros, frenos y juegos completos para reparar motores Lada y sus modelos 1600, 2105 y 2107, entre otros.

“Nosotros hemos pagado tres contenedores desde Rusia a Miami y vamos por el cuarto. Estamos analizando abrir otra tienda en Miami porque hay bastante demanda”, declaró Zakharov.

Según exiliados y residentes cubanoamericanos que envían paquetes a familiares y amigos en Cuba, el servicio de repuestos de automóviles impulsa un intercambio que favorece a las familias cubanas a ambos lados del Estrecho de la Florida.

Luis García, un residente del suroeste del Condado Miami-Dade, declaró que tiene en alquiler varios automóviles Lada en La Habana. Un par de ellos necesitó recientemente un mantenimiento obligado de transmisión que demandó un paquete de repuestos originales.

“En Cuba hablamos de una falta de piezas que, cuando las consigues, te cobran el precio que quieren”, puntualizó García. En ese contexto, agregó que un carburador puede costar $150 en Miami, mientras que en La Habana fácilmente alcanza un precio de aproximadamente $230.

Disney Serras empezó hace tres años en el rubro. Serras es dueño de la tienda de repuestos para automóviles y motocicletas MZParts Miami, en el 5706 West Flagler. Dijo que su especialidad rápidamente se enfocó en la venta de piezas Lada y otras como Jupiter y MZ, Java y Karpaty. Su negocio es regularmente visitado por clientes que responden a una necesidad inmediata.

“Empecé con algo muy chico”, afirmó Serras. “Nuestro inventario inicial era de $300 y ahora manejamos más de $500,000. Eso te da una idea de la demanda existente”.



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