Trabajo en inferiores, clave en Colombia

La historia de Colombia en esta Copa del Mundo comienza, como tantas otras historias en el fútbol, años atrás.
AP | Junio 30 de 2014
 La historia de Colombia en esta Copa del Mundo comienza, como tantas otras historias en el fútbol, años atrás.

Un grupo con Radamel Falcao, Abel Aguilar, Cristian Zapata, Camilo Zúñiga y otros puso a soñar a Colombia al conquistar el campeonato Sudamericano Sub20 de 2005 realizado en su tierra. Esa selección, dirigida por Eduardo Lara, logró ese mismo año un notable desempeño en el Mundial juvenil de Holanda, donde corrió con la mala suerte de toparse con la Argentina de Lionel Messi en los octavos de final.

Falcao ni siquiera era titular fijo en aquel plantel —el puesto de centrodelantero correspondía a Hugo Rodallega— pero era claro que tenía un talento distinto. Aguilar comandaba el mediocampo, Zúñiga hacía de las suyas con una velocidad endiablada en el lateral derecho y Zapata era un muro en la defensa.

Freddy Guarín, Carlos Valdés y el arquero David Ospina, por entonces suplente, también integraron esa selección juvenil, quizás la generación más dotada que haya dado Colombia en las últimas décadas. Todos menos Falcao, en su caso por una lesión, están en el plantel que el sábado superó 2-0 a Uruguay para clasificarse por primera vez a los cuartos de final de un Mundial.

El trabajo en las divisiones inferiores de Colombia, una labor que muchas veces pasa inadvertida si no hay resultados a nivel de mayores, finalmente rindió frutos con una cosecha inédita. James Rodríguez, la estrella de Colombia en Brasil, comandó la selección juvenil que llegó hasta cuartos de final en el Mundial Sub20 de 2011, un grupo en el que también estaba el lateral Santiago Arias, que ya jugó en tres partidos en Brasil.

Y la nueva cosecha también empuja. Juan Fernando Quintero, figura del Mundial Sub20 de 2013, se ganó la convocatoria e incluso marcó un gol contra Costa de Marfil tras salir desde la banca.

"Desde hace muchos años se viene trabajando muy bien, y cuando el trabajo es así, los resultados se van dando", comentó Aguilar, a sus 29 años un curtido veterano que ha pasado por clubes europeos como Udinese, Hércules, Zaragoza y Tolosa. "Hay una gran base de esas selecciones, de las ultimas selecciones sub20, sub17, eso genera confianza y genera conocimiento hacia lo que es el trabajo, lo que es el compañero".

Ese entendimiento es evidente en la cancha.

Con James como director y solista de lujo, la sinfonía colombiana ha brillado en sus cuatro primeras presentaciones en Brasil, todas victorias inapelables. El triunfo ante Uruguay en el estadio Maracaná fue la coronación, al superar por primera vez la barrera de la segunda ronda en una Copa del Mundo.

James, de apenas 22 años, metió ambos goles, el primero con una volea que pasó a formar parte del folclor colombiano como el pelo del "Pibe" Valderrama o los vallenatos de Carlos Vives.

El enlace del Mónaco es el máximo artillero del campeonato con cinco goles, aunque su función no se limita a anotar. El "10" tiene una gran sincronía con su socio del mediocampo Juan Guillermo Cuadrado, un todoterreno que se mueve por ambos costados y regatea con descaro, además de asociarse bien con los delanteros Teófilo Gutiérrez y, el sábado, Jackson Martínez.

"Nos conocemos desde hace mucho tiempo, y eso nos ayuda a la hora de trabajar", apuntó Aguilar sobre el funcionamiento del equipo dirigido por José Pekerman.

Se dice que las mejores selecciones deben funcionar como un club. Esto es así porque, con suerte, los futbolistas se juntan un puñado de veces al año para jugar por sus países, mientras que entrenan y juegan el resto del año con sus respectivos clubes, donde consiguen una mejor sincronía y compenetración.

En Brasil, el plantel de Pekerman ha logrado precisamente eso: quizás es hora de llamarlos Club Colombia.

"Este grupo depende única y exclusivamente del buen trabajo colectivo que hace para que individualmente puedan explotar", observó Martínez.

Esa máxima de que la suma es más importante que las partes fue evidente tras la baja de Falcao, el estelar goleador del Mónaco que se perdió el campeonato por una rotura de ligamentos de la rodilla izquierda. Colombia no ha sentido la ausencia de su artillero, al marcar 11 goles en cuatro encuentros.

Martínez es uno de los ayudó a suplir la baja de Falcao, y el ariete del Porto respondió con un doblete en la victoria 4-1 sobre Japón en el cierre de la primera ronda.

Por supuesto, cuando todo sale bien, la confianza aumenta y los resultados llegan con más facilidad.

"Nos hace jugar con la convicción de que las cosas pueden salir, de que venimos haciendo el trabajo de la mejor manera", consideró Martínez. "Creo que el contagio que tiene cada uno para el otro es algo que esta selección ha mantenido siempre, ha podido ayudar a motivar en cada entrenamiento, en cada partido".

"Son factores muy importantes para la hora de alcanzar el éxito", sentenció.
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