Sistema de evaluación de la Florida, admirado y criticado

Pase lo que pase, el estado saldrá adelante, dijo, añadiendo que los críticos de todo el país van a vituperar la decisión de la junta estatal, sea cual sea.
El Nuevo Herald | Julio 15 de 2013
David Smiley
dsmiley@MiamiHerald.com
David Smiley The Miami Herald

La fórmula de la Florida para evaluar sus escuelas –elogiada a nivel nacional como modelo– podría ser reescrita de nuevo este año para incluir una controversial “red de seguridad” que impediría que la evaluación bajara más de una letra. Pero las discusiones de último minuto sobre la “fórmula de responsabilidad” está atrayendo atención mucho más allá de la Florida.

“Definitivamente, estamos observando el proceso”, dijo Eric Lerum, vicepresidente de política nacional del grupo pro reforma Students First (Los Estudiantes Primero), radicado en Washington, D.C. “El resto del país también está observándolo”.

Impulsados por la subida de las calificaciones de Lectura en cuarto grado de la Florida y su comienzo temprano de lo que es ahora un movimiento a nivel nacional, más de una docena de estados han decidido en los últimos tres años imitar el polémico sistema de evaluación de las escuelas del estado del sol. Y los éxitos de la Florida han ayudado a convertir al ex gobernador Jeb Bush en un experto
con respecto a la política educacional.

La Junta de Educación estatal se reunirá el martes para considerar recomendaciones de que sea restituida una red de seguridad y cambiar el modo en que se tratan los centros de educación especial.

Los cambios potenciales son pocos en comparación con la enorme complejidad del sistema de evaluación de las escuelas de la Florida, el cual ha tenido más de dos docenas de enmiendas en los últimos dos años. Pero, si la junta se pone de acuerdo, será el segundo año consecutivo que ha tenido que cambiar el sistema, e incluso después de dar a conocer los resultados de los exámenes, en vísperas de dar a conocer las evaluaciones de las escuelas.

El año pasado, el estado revisó además cientos de evaluaciones de las escuelas después de haberlas calculado mal.

Esos tropiezos recientes solo han provocado ataques y manifestaciones de escepticismo con respecto a las reformas educacionales de la Florida.

“Llevamos 15 años luchando con esto, y me preocupa que, si no controlamos esto pronto, la credibilidad de nuestro sistema de responsabilidad está en peligro”, dijo el senador estatal Bill Montford, presidente ejecutivo de la Asociación de Superintendentes de Distritos Escolares de la Florida. “La Florida no puede permitirse eso. Estamos en un momento crítico de la historia de nuestra educación y tenemos que aprovecharlo”.

Cambios importantes

Hay más cosas en juego que nunca. Las evaluaciones y el pago de los maestros dependen de los resultados de los exámenes, los administradores son considerados responsables de las evaluaciones de las escuelas, y las escuelas de bajo rendimiento pueden resultar reformadas o cerradas del todo si no mejoran su desempeño.

Pero la preocupación de que la Florida está perdiendo el control del sistema es lo que ha destacado el debate de este año sobre si la fórmula de evaluación de las escuelas necesita aún más retoques.

Las evaluaciones de las escuelas se basan ahora primariamente en los resultados y las mejoras de un año al otro de los Exámenes Comprehensivos de Evaluación de la Florida (FCAT). La evaluación de las secundarias también tiene en cuenta sus tasas de graduación y el número de clases de Emplazamiento Avanzado (AP).

Después de un montón de enmiendas más rigurosas, los superintendentes escolares han advertido que, al hacer tantos cambios en un período tan breve, la junta estatal estaba amenazando con perjudicar a escuelas que se mantenían estables o incluso estaban mejorando.
Los llamados a cambios de último minuto han colocado al comisionado de Educación, Tony Bennett, y a la junta en una situación delicada.

Por un lado, ellos pueden dejar la fórmula sin cambios y ver decaer las evaluaciones de las escuelas, tal vez más de lo que nadie espera. O bien pueden poner en práctica la recomendación de Bennett de una “red de seguridad” –sobre la cual hasta él dijo recientemente que “no está muy adentro del espíritu de transparencia”– y probablemente reavivar las quejas de que ellos están jugando con los resultados.

En un memorándum dado a conocer el viernes, Bennett dijo que él había hecho sus recomendaciones, basadas en la asesoría de un equipo de trabajo, “no para suavizar el golpe de la imposición de estándares más altos ni para reducir el número de escuelas con nota de deficiente”. Su intención, dijo, fue asegurar “la credibilidad y viabilidad del sistema de responsabilidad de la Florida”, lo cual es aun más
importante cuando el estado va a poner en práctica enormes cambios a través de los Estándares Estatales Comunes Básicos (CCSS).

El superintendente escolar de Miami-Dade, Alberto Carvalho, dijo que Bennett tomó la decisión correcta. Dijo que el estado podría ahora verse sujeto a críticas, pero evitaría una situación en la que los funcionarios de educación tendrían que explicar a los padres que la escuela de sus hijos recibió mejores calificaciones en los exámenes pero una evaluación más baja como escuela.

“Esto podría tener implicaciones nacionales ya que la Florida está a la cabeza de este movimiento de reforma basado en la
responsabilidad”, dijo. “Existe un riesgo de recibir críticas, pero mucho menor que si él hubiera optado por no cambiar nada en estos momentos”.

Mismo dilema

Rick Hess, del Instituto Empresarial Nacional (American Enterprise Institute), de tendencia conservadora, estuvo de acuerdo. Dijo que los retoques de la Florida a su fórmula de evaluación de las escuelas es una “discusión bizantina” para las personas de otros estados. Pero dijo que los estados que asuman el modelo de evaluaciones escolares se verán probablemente en el mismo dilema a medida que tratan de mejorar sus estándares educacionales.

Hay muchos críticos de las reformas escolares de la Florida que alegarían que el estado ha perdido la fe y la comprensión de las evaluaciones de las escuelas. Pero el deseo de mantener la confianza en que una “A” es una “A” ha llevado incluso a los acólitos de Bush a considerar que tal vez el sistema de evaluación de las escuelas de la Florida se ha vuelto demasiado complicado como para comunicárselo a los padres.

Patricia Levesque, presidenta ejecutiva de la fundación de Bush Foundation for Excellence in Education (Fundación por la Excelencia en la Educación), también ha discutido la posibilidad de simplificar algunos aspectos de la fórmula estatal de evaluación de las escuelas, aunque dijo que el drama de este año ignora que, a pesar de las calificaciones más altas recibidas en los exámenes de Escritura, el estado vio calificaciones iguales o más bajas en Lectura y Matemática.

“Pase lo que pase, el estado saldrá adelante”, dijo, añadiendo que los críticos de todo el país van a vituperar la decisión de la junta estatal, sea cual sea.

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