Senadores proponen un plan bipartidista para la reforma migratoria

Rubio dijo que los legisladores no tienen más remedio que legalizar el estatus migratorio de los que vinieron o permanecen aquí ilegalmente.
El Nuevo Herald | Enero 29 de 2013
Marc Caputo
mcaputo@MiamiHerald.com

El senador Marco Rubio, de la Florida, junto con otros siete colegas republicanos y demócratas, lanzó el lunes lo que ellos llamaron un “duro pero justo” plan de reforma migratoria para reforzar la seguridad fronteriza, aumentar los permisos a trabajadores transitorios y abrir un camino a la ciudadanía para millones de los que se encuentran ilegalmente en el país.

El plan de cinco páginas de la bipartidista “Banda de los Ocho” contiene la mayor parte de los conceptos clave que Rubio promocionó durante el mes pasado, ganando el apoyo de comentaristas conservadores. Los senadores, que siguen trabajando en los detalles cada vez más importantes, desean elaborar una legislación para marzo y votar sobre ella en agosto.

La propuesta más controversial consiste en dar un camino a la residencia —e incluso a la ciudadanía— a muchos de los aproximadamente 11 millones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos. Se estima que 825,000 viven en la Florida.

Mientras que algunos conservadores lo llaman amnistía, Rubio dice que no lo es, porque los inmigrantes se verían penalizados. Tendrían que pagar multas, impuestos atrasados y someterse a una verificación de antecedentes penales: una propuesta similar a la presentada por el presidente Barack Obama en mayo del 2011.

“Esta es un gran paso”, dijo el lunes Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca.

Rubio dijo que los legisladores no tienen más remedio que legalizar el estatus migratorio de los que vinieron o permanecen aquí ilegalmente.

“No podemos reunir a millones de personas y deportarlas”, escribió Rubio el domingo en Las Vegas Review Journal, el periódico local del líder demócrata del Senado, Harry Reid.

“Pero tampoco podemos arreglar nuestro quebrantado sistema de inmigración si se ofrecen incentivos para que la gente venga aquí ilegalmente, que es precisamente la señal que una amnistía general enviaría”, escribió Rubio.

Los inmigrantes indocumentados a los que se les permitiera quedarse, permanecerían bajo un “estatus de prueba legal” por un período aún sin determinar. No tendrían acceso a asistencia social durante ese tiempo. Tampoco serían elegibles para recibir una tarjeta de residentes hasta que 1) los que siguieron las reglas tuvieran su oportunidad primero, y 2) se verifique que las fronteras son seguras.

La verificación de la seguridad fronteriza, de acuerdo con los senadores, sería hecha por “una comisión integrada por gobernadores, procuradores generales y líderes comunitarios que vivan a lo largo de la frontera suroeste”.

Las preocupaciones republicanas sobre la seguridad fronteriza y la amnistía contribuyeron a echar por tierra un plan de inmigración del 2006-2007, que refleja fielmente esta propuesta, dijo el senador por Arizona John McCain, que impulsó sin éxito esa legislación junto con el fallecido senador Ted Kennedy.

Desde el 2007, el apoyo popular a la reforma de inmigración ha crecido, dijo el senador Charles Schumer, demócrata por New York. Una nueva encuesta nacional de FOX News encontró que el 56 por ciento de los republicanos, el 69 por ciento de los independientes y el 74 por ciento de los demócratas creen en un camino hacia la ciudadanía para los indocumentados.
“Por primera vez, hay más riesgo político en la oposición a la reforma migratoria, que en apoyarla”, dijo Schumer, que advirtió que todavía hay “un montón de trampas”.

Entre las ideas contenidas en el plan: prestar especial atención a los jornaleros agrícolas, a los trabajadores de alta tecnología y a los jóvenes que fueron traídos ilegalmente a EE.UU. cuando eran niños. Esta última propuesta se hace eco de la llamada ley DREAM para algunos inmigrantes indocumentados que son estudiantes universitarios y están vinculados a las fuerzas armadas. Los inmigrantes que reciban “un doctorado o una maestría en ciencias, tecnología, ingeniería o matemáticas en una universidad estadounidense”, podrían obtener la condición de residentes.

La legislación del Senado también explicará cómo se racionalizaría el proceso para obtener una visa, qué nuevos tipos de permisos de trabajo estarían disponible, cómo planea el gobierno evitar que las empresas contraten a inmigrantes ilegales, cuánto tiempo esperaría la gente por la ciudadanía, como se declara segura la frontera, y cuál sería, aproximadamente, el costo de todo esto.

Hay partes de la propuesta que parecen costosas: más vigilancia mediante la radio y artefactos aéreos no tripulados, un mejor seguimiento por computadoras y en tiempo real de los inmigrantes, para asegurarse de que no se queden más allá del tiempo estipulado por sus visas, un nuevo sistema de verificación de empleo y continuar la construcción de un muro fronterizo.

Los senadores se han estado reuniendo desde las elecciones de noviembre, pero sólo en este mes han surgido los detalles de cómo Rubio se convirtió en una voz líder en las gestiones, sobre todo en los círculos conservadores en los que disfruta de preponderancia.

Esta gestión es un hito en la carrera de 2 años de Rubio en el Senado. Mantiene a Rubio, uno de los favoritos del partido republicano para la presidencia en el 2016, en el centro de la acción política.

Rubio, un cubanoamericano hijo de inmigrantes, es el hispano más destacado de su partido, y creció y vive en una de los mayores centros de diversidad y de fusión del país, el condado de Miami-Dade.

“Yo vivo rodeado de inmigrantes”, dijo Rubio. “Mis vecinos son inmigrantes. Mi familia es inmigrante. Me casé en una familia de inmigrantes”.

No todas las reacciones conservadoras a Rubio y la propuesta son positivas, sin embargo.

Escribiendo en el sitio en internet de Daily Caller, en un editorial titulado “The Rubio Con”, Mickey Kaus dijo que espera “obtener más detalles sobre este festival de artimañas legislativas, pero a primera vista sin duda se ve como un esfuerzo cínico diseñado para permitir que los republicanos ‘con pánico de los hispanos’ parezcan duros al mismo tiempo que votan a favor de la amnistía: ¡Miren todos esos artefactos no tripulados! Sí, los indocumentados podrán robarles legalmente sus trabajos —pero, bueno, no podrán ir a votar!”

La oficina de Rubio dijo que el senador espera oposición tanto de la derecha como de la izquierda. Los sindicatos de tendencia liberal han luchado contra programas de trabajadores transitorios como el que la Banda de los Ocho propuso. La AFL-CIO, sin embargo, dijo a The Washington Post que apoya esta propuesta.

Los defensores liberales de los inmigrantes también quieren una vía más rápida a la ciudadanía.

La Banda de los Ocho senadores incluye a los republicanos Rubio; Lindsey Graham, de Carolina del Sur, y McCain y Jeff Flake, de Arizona; y a los demócratas Schumer; Richard Durbin, de Illinois; Michael Bennett, de Colorado, y Bob Menéndez, de Nueva Jersey.

Obama está “encantado” con el trabajo de la Banda de los Ocho, dijo Schumer. El presidente tiene previsto hablar el martes en Nevada sobre la inmigración, una de sus mayores prioridades.

Con el respaldo bipartidista de tantos senadores prominentes, las posibilidades de que la propuesta sea aprobada se ven mejores que nunca.

Incluso si se aprueba en el Senado, la medida tendrá que pasar por la Cámara, que es más conservadora, y donde el representante republicano Mario Díaz-Balart, de Miami, está trabajando en un proyecto de ley bipartidista en esa cámara.

Rubio tiene estrechos vínculos con los congresistas republicanos Ileana Ros-Lehtinen y Balart, de Miami, que se han rebelado contra su propio partido en cuanto a la inmigración, y apoyan la propuesta. También lo hace el colega floridano de Rubio en el Senado, el demócrata Bill Nelson. El representante Joe García, demócrata de Miami, dijo que daba la bienvenida a la “evolución” de Rubio en el tema

Paul Ryan, representante de Wisconsin y candidato republicano a la vicepresidencia en las últimas elecciones, dijo que él también apoya la propuesta de Rubio.

Ryan y su compañero de fórmula, el candidato presidencial republicano Mitt Romney, obtuvieron apenas una cuarta parte del voto hispano, lo cual, en parte, les costó la elección.

McCain dijo que la inmigración es un “asunto preeminente” para los votantes hispanos.

“El partido republicano está perdiendo el apoyo de nuestros ciudadanos hispanos”, dijo McCain el lunes


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