Policía de Hialeah envió a dos agentes horas antes de la masacre

Destacó la importancia de establecer protocolos que detallan las preguntas y respuestas que provocan respuestas específicas de las autoridades, como enviar a un agente a una dirección.
El Nuevo Herald | Agosto 1 de 2013
Melissa Sanchez, Patricia Mazzei y María Pérezi
msanchez@elnuevoherald.com
Melissa Sanchez, Patricia Mazzei y María Pérezi el Nuevo Herald

La policía de Hialeah envió a dos oficiales al apartamento del hombre que mató a seis de sus vecinos horas antes de la masacre, pero su madre le dijo a la operadora que cancelara la llamada porque su hijo había salido, según una grabación del 911 divulgada el miércoles.

Pedro Alberto Vargas llamó a la policía a la 1:37 p.m., hablándole a la operadora en español, con una voz tímida y lenta.

“Me siento amenazado y estoy siendo víctima”, explicó Vargas. “¿Usted puede correr una placa?”

“No”, respondió la operadora, quien no ha sido identificada. “¿Pero quién lo está siguiendo?”

“Gente”, respondió Vargas. “Brujería y cosas que me están echando”.

La operadora le pidió a Vargas que pusiera al teléfono a su madre, que vivía con él en un apartamento de una habitación en 1485 W. 46th Street. Esperanza Patterson, de 83 años, le explicó a la operadora que algo aquejaba a su hijo pero no sabía exactamente qué le pasaba.
“Yo no sé por qué pero él está muy alterado”, dijo.

La grabación de la llamada, que tuvo una duración de 12 minutos y 21 segundos, ayuda a vislumbrar el inestable estado mental de Vargas poco antes de la masacre, que comenzó minutos después de las 6:30 p.m.

Y abre la interrogante de si una visita de la policía esa tarde pudo haber cambiado el rumbo de lo que ocurrió en la noche.

Un vocero del Departamento de Policía de Hialeah dijo que no responderá a preguntas sobre la llamada al 911 hasta el jueves, cuando se realizará una conferencia de prensa.

Mensajes al jefe de la policía de Hialeah, Sergio Velázquez, no fueron respondidos el miércoles. Sin embargo, el jefe había asegurado esta semana que la operadora que atendió la llamada tenía “mucha experiencia”.

El gobernador Rick Scott, mientras tanto, visitó Hialeah el miércoles para felicitar personalmente a los agentes del equipo SWAT, cuyas acciones la madrugada del sábado permitieron el rescate de los dos rehenes que Vargas había tomado.

“Les quiero agradecer”, dijo el gobernador durante una breve ceremonia en el Ayuntamiento de Hialeah. “La gente aprecia lo que ustedes hacen. Ponen sus vidas en riesgo. Ojalá que esto nunca vuelva a ocurrir”.

El alcalde Carlos Hernández, un ex policía, también agradeció los miembros del departamento policial.

“Ellos hacen cosas increíbles y muchos días no reciben ningún tipo de agradecimiento”, dijo Hernández, que evadió preguntas sobre la llamada al 911.

La operadora que respondió a la llamada no ha sido identificada. Es una mujer cubana que entrelazaba sus preguntas y respuestas con palabras de cariño como “mi amor” y “mi niña”.

Vargas murió la madrugada del sábado en un enfrentamiento con la policía tras matar a sus vecinos y tomar como rehenes a dos personas más.

En los días antes de la tragedia, Vargas se había mostrado preocupado por las posibles ramificaciones de un caso civil por el cual fue entrevistado bajo juramento por el abogado Angel Castillo, Jr. Durante esa entrevista, el martes de la semana pasada, Vargas confesó haber enviado una serie de mensajes amenazantes a sus ex colegas de la oficina en Hialeah de Bullet Line, LLC, de donde había sido despedido en octubre.

Tras obtener la confesión, Castillo, el abogado de Bullet Line, le dijo a Vargas que si se disculpaba y juraba que nunca lo volvería a hacer, la empresa abandonaría el caso.

Sin embargo, la llamada al 911 demuestra que Vargas no creía que el caso había terminado. El hombre le dijo a la operadora que un abogado llamado “Castillo” le había hecho brujería. Familiares de Vargas han dicho que éste temía que iba perder “todo su dinero” como
resultado de este caso.

Menos de dos horas después de la llamada, Vargas se presentó en el despacho de Castillo en Kendall, pero el abogado no estaba ahí a esa hora.

Las autoridades creen que Vargas fue con la intención de matarlo.

Aunque Vargas fue quien llamó al 911, salió del apartamento en los últimos minutos de la llamada para “comprar gasolina”. Patterson le aseguró a la operadora que era para su Toyota Corolla.

Esa noche, Vargas prendió fuego a miles de dólares en el mismo apartamento.

En la llamada al 911, inmediatamente después de que Vargas menciona la cuestión de la “brujería” a la operadora, ésta le preguntó si él vivía solo. Al enterarse de la presencia de Patterson, la operadora pidió hablar con ella.

“Señorita, yo no sé por qué, pero él está muy alterado y, en realidad, yo no veo esas cosas”, dijo Patterson.

La operadora le preguntó a Patterson sobre los posibles problemas mentales de su hijo y si ella se sentía en peligro al estar con él. La madre del asesino no respondió de manera clara, pero dijo que como era una persona anciana que no podía estar detrás de él.

“Mi miedo es que, como se llama eso, que algo le pase con esta alteración”, dijo Patterson. “Ay, por favor, ayúdame [...] Yo quiero que me lo trate un psiquiatra, un psicólogo, que me lo evalúen porque él nunca ha sido así”.

Más tarde, la operadora le aseguró que la policía estaba en camino al apartamento.

“Yo tengo que mandar la unidad para allá, porque él estaba pidiendo un policía”, dijo la operadora.

“No, pero se me va poner más mal”, respondió la madre.

Dos policías están en camino, respondió la operadora. “¿Te cancelo la llamada?”

“Cáncelame”, dijo Patterson, “porque él no está aquí”.

Ty Wooten, director educativo de la Asociación Nacional de Números de Emergencia, en Alexandria, Virginia., dijo que la política local dicta cómo los operadores deben responder a ciertas llamadas, y si la persona que llama puede cancelar una respuesta policial.

Destacó la importancia de establecer protocolos que detallan las preguntas y respuestas que provocan respuestas específicas de las autoridades, como enviar a un agente a una dirección.

“Eso elimina los el juicio de la operadora, y se convierte en algo basado en la evidencia, en lo que está ocurriendo en el momento”, dijo.
Tras escuchar la llamada de Vargas, Lonny Wilder, de la empresa Vector Learning en Dallas, que se dedica al entrenamiento de operadores, opinó que la operadora debía haber sacado más información de la madre antes de cancelar la llamada.

Señaló a un momento en la llamada cuando Patterson mencionó que le había dado en el almuerzo de su hijo dos pastillas tranquilizantes. Eso, según Wilder, indica que ella también podría padecer de problemas mentales.

“La operadora tenía la oportunidad de conocer más de esta persona antes de decidir cancelar el envío de los agentes”, dijo.
El reportero de El Nuevo Herald Enrique Flor contribuyó a esta información.
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