Padre salva a su hijo de las fauces de un caimán

Welch dijo que su hijo fue atendido por cortadas en el hospital Holy Cross, de Fort Lauderdale, y que se le administraron antibióticos para prevenir posibles infecciones.
El Nuevo Herald | Abril 23 de 2013
CURTIS MORGAN
Cmorgan@MiamiHerald.com
CURTIS MORGAN The Miami Herald

Se suponía que debía haber sido un pacífico viaje en canoa a través de las marismas del norte de los Everglades para un padre y su hijo, de Pompano Beach. En cambio, el padre terminó en una terrible pugna por salvar a su hijo de las fauces de un caimán de ocho pies.

Joey Welch, de seis años de edad, salió de esa lucha la tarde del viernes en el parque Arthur R. Marshall Loxahatchee National Wildlife Refuge, con lesiones relativamente menores —una gran cantidad de cortadas y contusiones en el brazo derecho y el pecho—, pero el episodio podría haber sido mucho peor. Las poderosas mandíbulas de un caimán pueden romper huesos y quebrar caparazones de tortuga como si se tratara
de papas fritas.

“Tiene que haber habido ángeles sujetando a esta bestia”, dijo el padre de Joey, Joseph Welch, el lunes. “Ese caimán no tenía ninguna razón para soltarlo, ninguna”.

Es casi seguro que los golpes de Joseph Welch y las patadas de un espectador también ayudaron a salvar a Joey.

“Nos sentimos muy aliviados de que el niño lograra salir de este incidente potencialmente mortal sólo con heridas leves”, dijo Rolf Olson, director en funciones del proyecto del refugio Loxahatchee, en el oeste del condado de Palm Beach. “Esto podría haber acabado realmente muy mal”.

Los ataques de caimanes a los seres humanos son relativamente raros. La Comisión de Conservación de la Flora y Fauna Marina y Terrestre de la Florida (FWC) registró siete el año pasado, ninguno de ellos mortal. Los casos de mordeduras también se habían reducido y estabilizado, en general, desde el peor año, el 2001, cuando se documentaron 16 ataques, tres de ellos mortales. Aunque los expertos dicen que los caimanes no suelen acechar a los seres humanos, también son cazadores de oportunidades, propensos cuando están hambrientos a lanzarse sobre una presa fácil que se ponga a su alcance.

Joseph Welch, un fotógrafo comercial, dijo que había estado buscando algo que hacer en compañía de su hijo, un niño de kindergarten en la Academia de Westminster, en Fort Lauderdale, que estaba fuera de la escuela el viernes. Welch dijo que mientras él estaba pagando para alquilar una canoa en un puesto del refugio junto al canal L-40, su hijo caminó hacia el muelle de las embarcaciones, pero cayó accidentalmente al agua cerca de un área de espesa hierba junto a la orilla, que era poco profunda.

Welch cree que el caimán debe haber estado escondido cerca, porque dijo que escuchó el chapoteo y un “grito escalofriante” casi al mismo tiempo. Welch, que es marinero, tiene mucha experiencia en el agua salada, pero no sabía mucho acerca de los riesgos de las salidas en agua dulce. Era sólo su segundo viaje en canoa, por lo que había leído de antemano, dijo, las indicaciones del refugio para hacer frente a los caimanes mientras se está remando.

Pero, dijo, “Ni siquiera estábamos en la canoa todavía”.

Reaccionó por instinto, corriendo hacia el agua, agarrando a su hijo por la espalda con el brazo izquierdo y golpeando al caimán tan duro como podía con la derecha, lo suficientemente fuerte como para herirse y cortarse su propia mano. Pero el caimán se mantenía firme, y a Welch le preocupaba halar con demasiada fuerza.

“Yo no quería entrar en un forcejeo con el caimán, porque tenía miedo de que mi hijo perdiera el brazo”, dijo.

La conmoción atrajo a los espectadores, incluyendo a un hombre que le gritó a Welch que halara a su hijo a tierra, donde el caimán estaría más expuesto. Mientras se tambaleaba fuera del agua, con el caimán agarrando aún a su hijo firmemente, el otro hombre —Welch no llegó a saber su nombre— le propinó al caimán unas recias patadas en la panza, hasta que el reptil finalmente soltó a su presa.

Welch dijo que su hijo fue atendido por cortadas en el hospital Holy Cross, de Fort Lauderdale, y que se le administraron antibióticos para prevenir posibles infecciones.

“El personal del hospital no podía creer lo que había pasado”, dijo Welch.

Aunque el niño permaneció conmocionado por un tiempo, se ha recuperado bien, dijo su padre; durmió toda la noche e incluso volverá a la escuela el lunes.

Un cazador de la FWC capturó y dio muerte al caimán, que es el procedimiento estándar para cualquier reptil involucrado en un ataque a un ser humano. Medía ocho pies, pero en las fotos que un cazador dio a Welch, aparece de lado. El Servicio de Flora y Fauna de EE.UU. está investigando el incidente.

Olson calificó el encuentro como “un severo recordatorio de que todos tenemos que tener cuidado con animales como los caimanes. Hay que tenerles un saludable respeto”.

Mi opinión: (Máximo 1.000 caracteres)

(*) Si el mensaje excede el número máximo de caracteres será truncado automáticamente por el sistema.
Nombre - Obligatorio
Email - Obligatorio
Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de CARACOL1260
  • No está permitido registrar comentarios contrarios a las leyes de este país o injuriantes.
  • Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • Los mensajes aparecerán publicados en unos minutos.
© Caracol 1260 2100 SW Coral Way Suite 200 Miami, FL - 33145 - (305) 285.1260 - 1 800 4411260 - Caracol 1260 es una empresa de Medición: