Hispana sigue sin casa 6 meses después de Sandy

Portavoces del Departamento de Servicios Para Indigentes no comentaron sobre el caso de Rivera cuando fueron preguntados por Associated Press.
AP | Abril 30 de 2013
Raquel Rivera no sabe dónde dormirán ella y su hija de siete años a partir del martes. El programa de la ciudad de Nueva York que la ha mantenido en un hotel desde que el huracán Sandy destruyó su apartamento hace seis meses cierra sus puertas el 30 de abril y Rivera asegura que no le quedará otro camino que vivir en la calle.

“Estoy comiéndome las uñas, jalándome el pelo, porque no sé qué va a pasar”, dijo la estadounidense de origen puertorriqueño. “No quiero ir a un refugio para gente sin techo. No merecemos eso”.

El Departamento de Servicios Para Indigentes de Nueva York anunció en marzo que a finales de abril cerraría el programa que ha ofrecido alojamiento a unas 3,000 personas desde que el huracán azotó la ciudad el 29 de octubre. Las autoridades municipales llevan semanas
colocando a algunas de las familias en las 400 unidades de vivienda pública disponible para víctimas de la tormenta. Otras tendrán que vivir con familiares, trasladarse fuera de la ciudad o regresar a sus antiguos apartamentos si éstos han sido reparados.

“Me dicen que me vaya a vivir con los parientes que tengo en Puerto Rico pero yo no puedo hacer eso. Aquí tengo el tratamiento para mi enfermedad”, dijo la hispana de 34 años, que sufre esclerosis y que perdió su trabajo como asistente jurídico cuando faltó unos días a la oficina
debido al hecho de haber perdido su casa.

Rivera asegura que se le ha negado vivienda pública porque su prometido fue arrestado hace años y viviría con ella en el nuevo apartamento. Rivera está batallando con un abogado la decisión de no alojarla.

La hispana, que pagaba 900 dólares al mes de alquiler en su antiguo apartamento de Brooklyn, sobrevive con un cheque que le envía el gobierno por incapacidad, debido a la esclerosis.

El huracán Sandy destruyó cientos de viviendas cercanas a la costa en zonas de Nueva York y Nueva Jersey, dejando además a miles sin electricidad y calefacción durante semanas y a otros con serios problemas de moho en los últimos meses. La tormenta destruyó el techo del apartamento de Rivera, donde ella vivía con su hija Marisol, de siete años, su prometido Seth Muñoz Irizarryz, nacido en Puerto Rico, y otros dos hijos de la hispana, fruto de una relación previa.

“Tuve que salir del apartamento en chancletas, mi hija pequeña en pijama. Fuimos a una comisaría de policía y de allí nos enviaron a una escuela, donde pasamos una semana. Luego dos semanas en un refugio en el Bronx y finalmente aquí. Fue una pesadilla”, explica Rivera, sentada en la cama de la pequeña habitación del hotel Holiday Inn Express, en Manhattan.

Según datos del Departamento de Servicios para Indigentes, aún hay 488 familias que perdieron su hogar debido a Sandy viviendo en hoteles bajo el amparo del programa municipal. De éstas, 43 esperan que se terminen las reparaciones en sus casas para poder regresar a su hogar.
Otras 249 se trasladarán a la vivienda pública que la ciudad les ofrece y podrán quedarse en los hoteles hasta finales de mayo.

Setenta y un familias que calificaban para vivienda pública pero que la han rechazado deben marcharse de su hotel el día 30 de abril, al igual que 125 familias que no califican por historial criminal, un salario demasiado bajo o previos problemas en vivienda pública, señalaron funcionarios municipales.

“Nuestros equipos han trabajado y continuarán trabajando con estos evacuados para identificar alternativas al sistema del hotel y conectarlos con recursos disponibles”, dijo Seth Diamond, el comisionado del departamento, la semana pasada durante una audiencia municipal.

Portavoces del Departamento de Servicios Para Indigentes no comentaron sobre el caso de Rivera cuando fueron preguntados por Associated Press.

Varios concejales y activistas se manifestaron el viernes pasado frente a la alcaldía de la ciudad para reclamar que las autoridades municipales extiendan la fecha límite de vigencia del programa de alojamiento en hoteles.

Por otro lado, unas 114 familias viven aún en hoteles en Nueva York pagados por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA). La agencia extendió recientemente ese programa de alojamiento hasta el 29 de mayo.

“Hemos llenado mil papeles, mil aplicaciones para recibir ayuda, pero nadie nos ha ayudado de verdad”, dijo Muñoz Irizarryz. “Si en lugar de haberse gastado todo el dinero en hoteles nos hubieran dado un cheque al principio, podríamos haber entrado a un apartamento y empezado de nuevo con nuestras vidas”.

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