El caso Petraeus se complica y se espera declare lo ocurrido en Bengasi.

Los motivos de ese ataque continúan bajo investigación.
EFE | Noviembre 12 de 2012
El escándalo en EE.UU. en torno a la dimisión del director de la CIA, David Petraeus, se complica a medida que se conocen más detalles y crecen las críticas al FBI por no haber informado antes de la investigación que destapó su amorío, así como la preocupación sobre si la amante obtuvo información clasificada.

Cómo la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) descubrió la relación extramarital de Petraeus con su biógrafa, Paula Broadwell, ya no es un misterio, pero hoy aumentaron las dudas sobre por qué el asunto no trascendió hasta la semana pasada pese a que responsables del
Departamento de Justicia lo sabían desde el verano e incluso un congresista republicano desde octubre.

La prensa estadounidense ha identificado a la víctima del ciberacoso que destapó la infidelidad del general retirado y desembocó en su inesperada dimisión, anunciada el pasado viernes, como Jill Kelley, una mujer residente en Tampa (Florida) y amiga de la familia de Petraeus.

Kelley fue supuestamente acosada por internet por motivos que aún se desconocen por Broadwell, quien mantuvo una relación hasta hace cuatro meses con Petraeus, la cual comenzó el año pasado cuando este ya se había retirado de las Fuerzas Armadas.

La investigación a Broadwell sacó a la luz su relación con Petraeus, de la que altos responsables del FBI y el Departamento de Justicia fueron informados el pasado verano, según The New York Times.

El FBI "tenía la obligación absoluta de informar" de inmediato al presidente Barack Obama de una investigación que involucraba al jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), sostuvo hoy el congresista republicano Peter King, miembro del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara baja, en declaraciones a la cadena MSNBC.

Obama supo del asunto el pasado miércoles, un día después de los comicios en los que ganó la reelección, y aceptó la renuncia de Petraeus el jueves, según la Casa Blanca.

La presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, la demócrata Dianne Feinstein, dijo hoy a la misma cadena que se quedó perpleja tras conocer que varios congresistas, entre ellos el líder de la mayoría republicana en la cámara baja, Eric Cantor, supieron del amorío y de la investigación a Broadwell antes que Obama.

Cantor fue informado en octubre por un empleado del FBI de la relación de Petraeus, según un portavoz del congresista a CNN. En la recta final de una contienda electoral muy reñida, los republicanos podrían haber intentado usar esa información en contra de Obama.

Michael Hayden, quien dirigió la CIA bajo el Gobierno de George W. Bush, calificó hoy en la cadena Fox News de "misteriosa" la fecha escogida para el anuncio de la dimisión de Petraeus, que se produjo tres días después de las elecciones del 6 de noviembre.

No obstante, Hayden señaló que, a su juicio, probablemente el FBI trató de equilibrar la aplicación de la ley, que establece la comunicación de este tipo de indagaciones cuando la seguridad nacional esté en juego, con la privacidad de los implicados.

Pero los interrogantes planean también sobre la información clasificada a la que pudo tener acceso Broadwell durante su relación con el director de la CIA.

Agentes del FBI encontraron en el ordenador que la amante de Petraeus entregó voluntariamente documentación clasificada que este negó haberle facilitado.

En un discurso en la Universidad de Denver el pasado 26 de octubre, grabado en vídeo y que varios medios han divulgado, Broadwell hace afirmaciones sorprendentes sobre el ataque al consulado de EE.UU. en Bengasi (Libia), ocurrido el 11 de septiembre y en el que murieron el embajador Chris Stevens y otros tres estadounidenses.

Broadwell, exoficial de inteligencia militar, afirma en ese discurso que un grupo de libios atacó el consulado para rescatar a prisioneros de guerra custodiados en un edificio anexo de la CIA y sugiere que el propio Petraeus manejaba esa información, lo que implica que podría haber sido su fuente.

Un alto funcionario de inteligencia negó hoy a la CNN la existencia de cárceles clandestinas de la CIA en Bengasi "antes, durante o después" de ese asalto al consulado.

Los motivos de ese ataque continúan bajo investigación, puesto que en un principio el Gobierno de Obama lo atribuyó a protestas por un vídeo antimusulmán y después ha defendido la teoría de un acto terrorista y lo ha vinculado a Al Qaeda.

Petraeus debía comparecer este jueves en una audiencia en el Congreso sobre el atentado en Bengasi pero lo sustituirá el recién nombrado director interino de la CIA, Michael Morell.

No obstante, congresistas tanto demócratas como republicanos han insistido en la necesidad de que Petraeus declare en algún momento para "llegar al fondo" de lo ocurrido en Bengasi.
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