Aumentan los deportados que regresan ilegalmente

La mayoría eran inmigrantes indocumentados, y cuatro de ellos habían sido deportados con anterioridad.
El Nuevo Herald | Abril 29 de 2013
Alfonso Chardy
achardy@elnuevoherald.com
Alfonso Chardy el Nuevo Herald

El bote se dirigía rápidamente hacia la costa en las inmediaciones de Boca Ratón.

Después de tocar tierra justo al sur de la avenida Camino Real Boulevard, más de una docena de personas salieron corriendo de la embarcación y abordaron vehículos que los esperaban.

La mayoría eran inmigrantes indocumentados, y cuatro de ellos habían sido deportados con anterioridad.

Con cada vez mayor frecuencia, los extranjeros deportados recurren a contrabandistas para regresar a Estados Unidos, ya sea en embarcaciones que llegan a las costas del sur de la Florida o caminando a través de la frontera con México.

Cifras publicadas recientemente indican que el número de casos federales que están siendo procesados en los tribunales contra extranjeros previamente deportados ha aumentado considerablemente en todo el país.

Los procesamientos penales por reingreso ilegal aumentaron de un total de 7,900 en el año fiscal 2000 a 35,800 en el año fiscal 2010, según un informe reciente del Centro de Política de Inmigración (IPC) con sede en Washington D.C.

El informe señala además que aproximadamente el 44 por ciento de todos los casos penales por violación de las leyes de inmigración en los tribunales federales del país, son en la actualidad por reingreso ilegal.

Varios abogados de inmigración dijeron que muchos de los inmigrantes que son deportados regresan o tratan de regresar, a pesar de la amenaza de acción penal, porque tienen propiedades aquí o quieren reunirse con sus familias que se quedaron en Estados Unidos.

“Muchos de ellos tienen raíces en la comunidad”, dijo Wilfredo Allen, abogado de inmigración en Miami. “El problema se debe a un aumento en las deportaciones bajo la administración del presidente (Barack) Obama de criminales extranjeros que previamente habían sido residentes permanentes, y que dejan atrás propiedades o familias que son ciudadanos estadounidenses y que no quieren trasladarse al país del deportado.”

Roberto Pérez Hernández, guatemalteco de 32 años, fue devuelto recientemente a su país luego de ser detenido por las autoridades de inmigración en Homestead a principios de abril. Pérez Hernández había sido deportado previamente pero regresó porque había dejado en Homestead a su esposa Guadalupe y a dos hijos, uno de 7 años y otra de 6, ambos nacidos en Estados Unidos.

“Regresó para ayudarme con los niños”, dijo Guadalupe.

El aumento de las acciones contra los deportados que han regresado también refleja el hecho de que las autoridades de inmigración consideran como prioritario expulsar o procesar penalmente a extranjeros que han sido previamente deportados.

Si son declarados culpables, los extranjeros acusados de reingreso después de la deportación pueden ser condenados hasta dos años en la penitenciaría federal y ser deportados de nuevo.

Mientras el Congreso se prepara para debatir la reforma migratoria, un proyecto de ley del Senado –si se convierte en ley– alteraría la política de reingreso.

Esto permitiría a los extranjeros que han sido deportados solicitar permiso para regresar si tienen un cónyuge ciudadano o hijos ciudadanos, y no tienen antecedentes penales.

El incidente de Boca Ratón el 21 de febrero fue uno de cientos de casos de reingreso que los fiscales federales han presentado ante los tribunales durante los últimos cuatro años en Miami. Cifras de la Oficina del Fiscal Federal en Miami muestran que los casos han aumentado de 39 en el año fiscal 2011 a 57 en el 2012.

Casi todas las semanas se agrega un caso de reingreso a los expedientes de los jueces federales en el sur de la Florida.

Los casos incluyen en su mayoría a deportados que han regresado en embarcaciones, como el caso de Boca Ratón, o caminando a través de la
frontera con México.

Quizás uno de los casos de reingreso más dramáticos en los últimos tiempos fue el episodio en Boca Ratón el 21 de febrero.

Eran las 9 a.m. de ese día cuando un avión de vigilancia del gobierno federal avistó un bote rápido que se dirigía a la costa a unas siete millas al este de Boynton Beach en el Condado Palm Beach.

Cuando el bote tocó tierra justo al sur de la avenida Camino Real Boulevard en Boca Ratón, más de una docena de personas saltaron del barco y corrieron a subirse a dos vehículos que les esperaban.

Uno de los vehículos se estrelló unas cuadras más adelante al intentar darse a la fuga. El conductor y sus pasajeros se apresuraron a salir del vehiculo accidentado, y trataron de continuar su huida a pie, según una denuncia penal en el tribunal federal.

El conductor y varios de los pasajeros fueron posteriormente arrestados tras una persecución. El conductor y uno de los pasajeros irrumpieron en un edificio de condominios y se escondieron en un apartamento.

Al final, los agentes detuvieron a 11 extranjeros. Cuatro de los detenidos habían sido deportados previamente, de acuerdo con la denuncia penal escrita por un agente perteneciente al directorio de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), perteneciente a la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE).

Posteriormente, durante el interrogatorio, el conductor confesó haber transportado a grupos de inmigrantes indocumentados a Boston después de tocar tierra en el sur de Florida, cobrando $2,000 por viaje.

La denuncia no identificó a los cuatro, pero el diario The Palm Beach Post reportó el 27 de febrero que entre ellos estaban Guillermo Fernández de la República Dominicana y Alvin Gillespe de Jamaica.

Fernández fue deportado en el 2011 después de haber sido condenado a una pena de prisión por resistencia a la autoridad y posesión de heroína, cocaína y marihuana, de acuerdo con documentos de la corte.

Gillespe fue deportado inicialmente en 1999 tras ser declarado culpable de uso ilegal de un arma y posesión de cocaína. Regresó en el 2007 y fue deportado de nuevo en el 2011 tras ser declarado culpable de posesión de cocaína.

En otro caso, agentes pertenecientes a una fuerza especial de tareas contra pandillas violentas ubicó a Denis Díaz Montes en Miami a finales de febrero.

Después de comprobar sus antecedentes, los agentes descubrieron que el hondureño había sido deportado en el 2005, según una denuncia penal presentada por la Patrulla Fronteriza.

La denuncia no dice cómo ni cuándo regresó Díaz a Estados Unidos.

Pero funcionarios familiarizados con los casos de reingreso dicen que, en general, los extranjeros previamente deportados que son localizados en casas o negocios han regresado a través de la frontera con México, mientras que los que son detenidos cerca de la costa han llegado en embarcaciones.

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