El mundo sigue su marcha, y los estadounidenses seguimos confiados en la grandeza de este país. El pueblo decidió en su infinita sabiduría. Es el juez máximo. Y la dirigencia política ha recibido nuevas lecciones que ojala sirvan para orientar mejor al país, para trabajar con mayor armonía en beneficio de todas las clases sociales. Las de arriba y las de abajo.
La diferencia de un aspirante presidencial a otro, medida en votos, fue muy escasa y deja al descubierto dos batallones enfrentados a las ideas, a los programas, a los intereses nacionales, y también a los de cada uno de los residentes que de arriba hacia abajo enfrentan dificultades y confían en las soluciones de sus gobernantes. Los dos aspirantes fueron unos colosos en la defensa de sus tesis, de su ideología, y ambos merecen la venia, la admiración y el agradecimiento. Las grandes responsabilidades del país recaen en él, pero también en los perdedores .
Unos y otros deben sacar bandera blanca para enfrentarse a todos los problemas que vivimos y buscar soluciones especialmente para las clases menos favorecidas, porque los poderosas tienen herramientas propias y adecuadas para hacerlo. Pero hay que hablar del pueblo, de nuestro patio, que ayer vio triunfar a Joe Garcia, a Ileana Ross, a Mario Díaz Balart, a varios nuevos políticos en posiciones del estado y en el Condado Miami Dade a Juan Carlos Zapata que llega a la Comisión representando al Distrito 11, con su origen colombiano pero comprometido como lo fue en la Cámara de Representantes del Estado y lo será también ahora, con toda la comunidad hispana. Su triunfo engrandece a nuestra comunidad y nos abre camino para un futuro promisorio.