No ha sido bueno el comienzo del nuevo año. El primer mes que ya ha quedado atrás, deja un balance muy negativo en muchos campos: en la economía, en la política, en la corrupción, en la criminalidad, en la delincuencia juvenil. Para muestra hay algunos botones: un dictador de un gobierno déspota de más de 50 años –que no conoce la democracia- es elegido presidente nada menos que de la organización que congrega a los países democráticos de América latina y el caribe.
Con decisiones como esa, que esperanzas podemos abrigar sobre el futuro de la libertad, la justicia y la paz en nuestro Continente. En Cuba, - la de Castro precisamente- sede de las conversaciones de paz entre la guerrilla de las Farc y el gobierno colombiano, los bandidos se atreven a decir que se reservan el derecho a secuestrar policías y mantenerlos en calidad de “prisioneros de guerra”, desafiando el tan criticado proceso que según todo indica, está a punto de fracasar, lamentablemente.
En los Estados Unidos un respetable Senador como Bob Menéndez aparece sorpresivamente envuelto en presuntos actos reprobables que podrían tener una tremenda repercusión en su vida política; en Miami, una gloria del deporte como Dan Marino envuelto en líos de faldas; pero también en el campo local policías y empleados públicos son acusados e investigados por delitos que van desde el soborno hasta el abuso sexual y la corrupción.
En Brasil se registra la más espantosa tragedia fruto de la imprevisión causando la muerte a 235 personas y heridas a centenares más, la mayoría jóvenes estudiantes Y si miramos al mundo, que decir de los más de cien mil muertos que ya suma la guerra civil en Siria y la crisis económica y la corrupción en España. Lo anterior a vuelo de pájaro, para no hablar de los impuestos que al comenzar el año han asaltado las nóminas de la fuerza laboral del país y los primeros pagos han llegado más raquíticos que de costumbre. Ojala que el mal comienzo no se extienda a los once meses por venir.