Habitualmente, cuando queremos hablar de las grandes urbes en donde se hablan muchos idiomas, nos referimos a la torre de Babel, que según la tradición judeo-cristiana, con su construcción los hombres pretendían alcanzar el cielo y para evitarlo Dios hizo que los constructores comenzasen a hablar diferentes idiomas. Allí surgió la tan mencionada confusión de las lenguas. El recuerdo bíblico, para hablar un poco de lo que ayer planteo –sin éxito- el Alcalde de El Doral el Venezolano Luigi Boria. Ya nos había parecido extraña su propuesta de establecer el español como segunda lengua en su ciudad, teniendo en cuenta que en Miami según las autoridades educativas y migratorias, hablamos más de 120 idiomas, siendo el idioma oficial el Inglés, obviamente.
El tema nos remontó a años pasados cuando los famosos debates sobre el “English Only” que finalmente se limitó a documentos oficiales, pero dejando la puerta abierta al Español, especialmente en áreas como el sur de la Florida en donde los hispanos somos una mayoría considerable y el más alto porcentaje de personas es bilingüe, contando desde luego con la gran población estudiantil que tiene origen en otros países pero nació aquí.
Así que con sobrada razón, la comisión de Doral, que es conformada en su totalidad por mujeres que hablan los dos idiomas y son de origen hispano, le dieron la espalda a la tal vez bien intencionada propuesta de Boria y votaron en contra. Obviamente los argumentos sobraron, puesto que si bien Doral es habitada especialmente por hispanos y el 63 por ciento de los negocios son de ese mismo origen, aplicar allí la formula bíblica de la torre de Babel, aislaría la ciudad de las múltiples corrientes migratorias que conforman el sur de la Florida. Es más conveniente y productivo seguir siendo una comunidad multicultural.