Poco se hablaba como ahora, de reelecciones en las altas dignidades de los estados y administraciones públicas. Pero en los últimos años es algo que se ha vuelto costumbre. Chávez, Correa, Evo, Ortega, Kichner son claros ejemplos. Para no hablar de los Castro que son capitulo aparte. Pero también ocurre en Europa. Y aquí mismo, como no, aunque hay límites que se respetan sagradamente por lo menos a nivel presidencial. Pero como lo que nos concierne es lo que ocurra en nuestra vecindad, aquí hay ejemplos también abundantes. En el Estado, en los Condados y ciudades, los titulares no quieren dejar el poder y se aferran a el desesperadamente. Ahí tenemos el caso del Gobernador Scott que como camaleón cambia día tras día sus estrategias, obviamente con miras a la reelección. Y pasa y ha pasado con Alcaldes como Ferre, Carollo, Díaz, Suarez, Martinez. Ni hablar de los Comisionados que se aferran como garrapatas y no quieren desprenderse del poder. Barreiro, Díaz, Martinez, Jiménez, Souto, entre otros.
Por años son los mismos con las mismas, así como los Congresistas que permanecen por varios periodos en sus curules. Son políticos que prácticamente se apoderan de los llamados feudos y los manejan a sus anchas para no perder posiciones que son tan anheladas, que mueven increíbles sumas de dinero que comprometen su imparcialidad y muchas veces su conciencia, su honestidad y su compromiso con el pueblo, que es finalmente el mas olvidado pese a que con su voto es que llegan a los cargos públicos. Todo lo cual nos hace pensar que hay fallas en el sistema democrático y que así como han explotado escándalos por falsos candidatos para confundir al elector, escándalos por las boletas ausentes y los boleteros, también hay que actuar para evitar aquello de que en nuestros procesos políticos siempre son los mismos con las mismas.