Como si nada pasara, como si la violencia en las barriadas, la violencia doméstica y los asaltos contra la vida honra y bienes de los ciudadanos no importasen, el sur de la Florida, con esa mezcla pintoresca de culturas que la caracteriza, vive de fiesta en fiesta, de parranda en parranda, situación compartida con los millones de visitantes que por fortuna nos llegan en forma permanente. Es algo que habla sin duda de la fortaleza de los residentes para enfrentar tantas dificultades como las que a diario registramos: dificultades en el transporte, congestiones, costos altísimos en necesidades vitales, desempleo, actos de corrupción, desorden político y administrativo, desorden y peligro permanente en el tráfico, altos impuestos, seguros por las nubes.
En fin, que unas son de cal y otras de arena, pero ahí estamos, iniciando hoy por ejemplo un festival internacional de cine que curiosamente compromete a nuestro gran centro educativo el Miami Dade College, pero que ubica nuestra ciudad en un lugar preponderante dentro del séptimo arte; y para otros sectores de la población el carnaval anual comienza este fin de semana con el festival de Coral Gables que abre las expectativas al Carnaval Calle 8 , la más grande explosión de júbilo y alegría popular. Eso somos, ahí estamos, así vivimos, dolidos por la adversidad que nos afecta en muchos sectores, quejándonos de todo, detestando a los políticos, añorando nuestros países, pero felices y contentos de haber logrado un espacio en la capital del sol con la posibilidad de ser parte de la vida norteamericana.