Ha comenzado una de las etapas mas esperadas y gratas del año. La navidad que tiene como protagonista el nacimiento del Niño Dios y que sigue siendo tradición católica mediante el pesebre y el rezo de la novena, esta en marcha con una de sus características esenciales que es la unión de las familias, de los amigos.
Los arboles de navidad, las luces, los adornos y el entusiasmo de los festejos y los regalos envuelven la atención de las mayorías. Es admirable que en medio de las grandes convulsiones que vive el mundo, de las tragedias horrorosas como la de Conneticut, se haga un alto en el camino para reencontrarse con aquellas enseñanzas de la fe cristiana que proclaman siempre el respeto por la vida, el culto a los grandes valores humanos, el respeto por las ideas, y la lucha por el mantenimiento de la armonía y la paz social, principios hoy lamentablemente tan deteriorados.
Ojala que la convocatoria navideña y las practicas religiosas sirvan de aliciente para reflexionar y practicar aquellos derroteros esenciales para vivir sin sobresaltos ni temores, sin tragedias tan espantosas como las que nos atribulan, transformando el panorama del delito en uno amable, armonioso, al que cada ser humano aporte un poco de comprensión, amor, amistad y respeto especialmente por la vida de los demás. El respeto al prójimo. A propósito de la navidad, en Miami ya es famoso el famoso pesebre gigantesco que con miles de luces, adornos y mucho trabajo realiza Don Luis Jaramillo con su familia en su residencia del oeste de Miami, que esta abierto gratuitamente todas las noches al púbico. Es de ver, admirar y aplaudir.
La dirección esta disponible en la recepción de Radio Caracol 305 285 1260. Vale la pena.