Mucho se habla sobre la clase media, ese segmento de la población que en algunos países ha ido desapareciendo y en otros se supera de alguna manera. Pero mientras los expertos dicen que en países como Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica y Uruguay, es predominante la clase media, en Bolivia, El Salvador, Honduras y República Dominicana las estadísticas son muy desfavorables.
Es lo que han dicho los expertos en una conferencia promovida por el Banco Interamericano de Desarrollo que preside el colombiano Luis Alberto Moreno, que adolece de informes sobre otros países tan importantes como Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, en donde si bien se registran buenos índices económicos y ha habido alguna recuperación en la pobreza, la clase media ha sido golpeada fuertemente por motivos tan objetables como la edad de las personas, que ya desde los cuarenta años son colocadas al margen del sector laboral. En Estados Unidos la búsqueda de votos en ese sector de la población es esencial en las campañas políticas, pero si miramos el grado de desocupación existente y los niveles de pobreza, pues tenemos que manifestar sorpresa y desazón.
La periodista Dora Amador en un artículo titulado Hundidos en la Pobreza, señala como aquí, en el país más rico del mundo, hay 46 millones de personas en ese laberinto. Lo que abre grandes interrogantes sobre la clase media, la más golpeada en los últimos años por la crisis económica en la que hemos estado hundidos. A pesar de las alegres promesas del Presidente, una vez más la pobreza es factor desestabilizador y la clase media se ve golpeada no solo por el desempleo, sino por los impuestos y los desequilibrios que tienen que soportan en su sistema de
vida, al contrario de lo que ocurre en aquellas pequeñas naciones que el informe del BID destaca con resultados positivos para tan importante sector de la productividad.