El resultado ha sido espectacular. El turismo ha crecido de forma tan extraordinaria que las aerolíneas y las empresas hoteleras y agencias de turismo multiplicaron sus rutas y negocios en diversas regiones de Colombia para atender la gran demanda de los visitantes.
Un ejemplo es la capital, con su lema “Bogotá: 2,600 metros más cerca de las estrellas”, que hace referencia a su altitud sobre el nivel del mar.
Un tramo nuevo del aeropuerto internacional “El Dorado”, con obras suntuosas por valor de $580 millones, se acaba de inaugurar para recibir miles de pasajeros.
A medios del siglo XX, Bogotá era una ciudad de paso, fea y de poetas tildada “Atenas suramericana”, por la vida intelectual que se vivía en la prensa y los cafetines de la Carrera Séptima y la Avenida Jiménez. Actualmente es una de las metrópolis de mayores cambios en América Latina. Dejó de ser una ciudad fría y triste, “cuyos transeúntes de paraguas al brazo vestían de colores oscuros, hablaban en voz muy baja y se iban a la cama a las ocho de la noche”, según la recuerda Gabriel García Márquez.
Nada que ver con la moderna, pujante y dinámica Bogotá de hoy con ocho millones de habitantes, destino de inversionistas, eventos internacionales y con una amplia lista de museos, centros comerciales y restaurantes gourmets.
Es una ciudad que no duerme. Acreditados sectores en la zona T, G, Usaquén y el parque La 93, tienen cafés, bares y discotecas con puertas abiertas los siete días de la semana.
Este fenómeno nace hace pocas décadas con la llegada de gente de pueblos de tierra caliente y de la Costa Atlántica. Su alegría, la música y sus costumbres se mezclaron y transformaron a Bogotá.
Para los bogotanos el fin de semana es tiempo de rumba, de compras y de paseos. El programa consiste en salir a almorzar y disfrutar del paisaje hermoso en la sabana y en los “piqueteaderos” de carnes a la parrilla, ajiaco y cocido santafereño.
Los restaurantes campestres se ubican en La Calera, La Caro, Chía, Sopó, la Primero de Mayo y los parques Nacional, El Salitre y Los Novios, entre otros. En cuestiones del medio ambiente y ecología, dice la revista Lonely Planet “la capital colombiana es un ejemplo a seguir”. Bogotá tiene 107 metros cuadrados de verde por persona, “la cifra más alta entre las ciudades de población media, y la mayor biodiversidad del mundo por kilómetro cuadrado”, recalca la publicación.
La Candelaria es un barrio bohemio a pocas cuadras del Cerro de Monserrate, con historias e iglesias coloniales. Tiene callecitas empedradas, balcones románticos y excelentes restaurantes de cocina típica colombiana. Bogotá es una ciudad con aire acondicionado central, se suele decir por su excelente clima de 15 grados centígrados de promedio todo el año.